figura hueca, era hueso temporal derecho en el 
oído derecho, e izquierdo en el oído izquierdo. 
Las orejas cortadas, unidas en imagen especular, 
y la orientación del hueso temporal contribuían a 
confirmar que el panel del infierno y su imagen 
especular eran orejas de la gigantesca cabeza que 
tenía frente a mí, de de piel en manto de 
vegetación verde, de la cual la seca calavera de la 
Muerte sería símbolo, por serlo del fin del mundo. 
La ausencia del hueso temporal sugería la pérdida 
de tiempo, el haber perdido el tiempo, el fin de 
los tiempos. Y también sugería el temporal 5145 
que rompía las velas .y apagaba la lucidez. y 
provocaba el naufragio de las nave del 
conocimiento y la desaparición de la existencia 
humana. Los dos enormes cuchillos, uno entre las 
dos gigantescas orejas, el otro bajo la gigantesca 
lengua, hablaban de la gigantesca cabeza (1062), 
dañada en sus orejas y en su boca .concordantes 
en color; símbolo de las gigantescas orejas y 
lengua cortadas., e incluso indicaban que había 
que unir los paneles por esos lugares para formar 
la gigantesca cabeza, capaz de percibir todos los 
pecados humanos a través de sus oídos, de sus 
ojos, de su nariz, de su boca y de su piel; porque 
ni uno solo escapaba a sus sentidos. El Bosco 
filmó a esta cabeza en secuencia: en uno, la 
cabeza parecía dormida, sumida en su sueño, sus 

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ojos cerrados (1063) en los pequeños estanques 
circulares del panel central; en el otro, la cabeza 
despertaba, percibía todos los pecados y miraba 
de frente; y también parecía cerrar los ojos (1064) 
en el límite superior de la imagen. Los cinco 
sentidos de la gigantesca cabeza estaban siendo 
torturados: se atacaba a su boca, a su nariz, a sus 
ojos, a sus oídos e incluso a su piel. Las fuentes 
sugerían el antibiótico en colirio y aerosol. Los 
seres humanos y las alimañas sugerían las 
bacterias. El oscuro estanque que hacía de boca, y 
su entorno, parecían conectar con el estanque 
circular del panel central .boca en la 
cabeza (1). y su entorno. De hecho, la conexión 
se extendía a las dos cabezas propietarias de esas 
bocas: las construcciones que hacían de orejas en 
el panel central se proyectaban en los personajes 
y objetos de la tabla del infierno. La cabeza, de 
oídos destrozados, me hizo pensar en Beethoven, 
por su sordera, y en su quinta sinfonía. 

El oscuro estanque abierto en el centro de la 
circular barba, y los ojos como fuentes en el 
corazón de las acuosas figuras humanas, se unían 
al resto de la cara para erigirse en símbolo de la 
fuente del panel del paraíso, de la apertura en su 
base, de las esferas traslúcidas símbolo de Adán y 
Eva. Aparecía incluso el búho, ahora 
engrandecido, transformado en buhón (136). Y al 
igual que la base de la fuente del panel del 
paraíso remitía al broche que cerraba la capa de
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