hacia abajo.5011. Entonces, el movimiento de los 
personajes y demás elementos de la escena me 
hizo ver el ser que todos ellos conformaban; 
porque todo el cilindro daba vida a la gigantesca 
tortuga Kurma (1054), encarnada en una 
fantástica tortuga laúd 5012, la más grande de 
cuantas existen, de caparazón inconfundible, 
símbolo también de aquella divina tortuga de la 
mitología china, aquella tortuga que emergió de 
las aguas tras la gran inundación, portando el 
mapa de Lou sobre su caparazón, como así lo vio 
Yu el Grande, origen de las dinastías chinas. Yo 
estaba dentro de Kurma, y también estaba fuera. 
Y Kurma rotaba, sin moverse, al rotar yo la vista. 
Y era una y seis al mismo tiempo. Y flotaba sobre 
el agua, en calma perfecta, mostrando solo la 
mitad de su cuerpo, la otra mitad sumergida bajo 
las aguas especulares que reflejaban su mitad 
visible. Toda la naturaleza viva y muerta, 
evidente y sugerida, recubría por completo el 
cuerpo de Kurma, como parásitos pegados a su 
piel, a sus ojos, a su hocico, a su caparazón, a sus 
patas. Todos viajaban con ella eternamente por el 
océano de leche, en busca del elixir del amrita. 
Como el hombre incrustado en el arpa incrustada 
en el laúd: así, como parásitos, se apegaban los 
seres humanos a Kurma. Por eso, el Bosco inundó 

5011 google:[imágenes web] 

5012 nationalgeographic wiki

el panel central con estructuras huecas .e 
incluso cuevas. habitadas. Por eso, sugirió un 
frutal laúd adornado de líneas blancas en la 
esquina inferior izquierda, bajo los ojos de 
Kurma (1054), junto al hombre blanco que, con 
su mano alzada bajo un ave en vuelo, invitaba a la 
mujer negra a dejar volar su imaginación y mirar 
a los ojos de las gigantescas tortugas (118 y 
1054). El frutal laúd sugería las formas de la 
tortuga laúd, como también lo sugerían las finas 
líneas blancas, apenas perceptibles, que 
ondulaban en el lago del paraíso en torno a la 
pequeña Kurma (118) bajo la fuente, y hacia la 
que también señalaba esta pareja en blanco y 
negro .de blanco y negra. en el tríptico al 
completo: las líneas blancas sugerían aquellas que 
delimitaban las franjas del caparazón de la tortuga 
laúd, líneas que, por esta precisa razón, y por la 
situación de las fuentes, confirmaban la existencia 
de ambas representaciones de Kurma, una de 
ellas gigantesca en relación a la otra, replicando 
así la relación de aspecto entre los dados, 
cuchillos, lenguas, orejas o cabezas del panel del 
infierno. La complejidad del simbolismo era 
fascinante: la pequeña Kurma (118) del paraíso, y 
la fuente que soportaba sobre su caparazón, se 
proyectaban en la descomunal Kurma (1054), que 
multiplicaba con reflejos su tamaño y el número 
de fuentes sobre su caparazón, ahora diminutas en 
comparación con su cuerpo, cada cual sobre una
24 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.google.es/search?q=BOSCO+%22EL+JARD%C3%8DN+DE+LAS+DELICIAS+-PC.+R3+Y+R9.+R9.+R9.+R6-%22&tbm=isch http://www.google.es/search?q=BOSCO+%22EL+JARD%C3%8DN+DE+LAS+DELICIAS+-PC.+R3+Y+R9.+R9.+R9.+R6-%22 http://www.nationalgeographic.com.es/2009/08/10/tortugas_laud_antiguas_navegantes_2.html http://es.wikipedia.org/wiki/Dermochelys_coriacea 3338 24 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3338 2782 3338 2782 2782 3338