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transformaba en cabeza de leona terrestre (782), compartiendo incluso el color de sus azules ojos. Las gigantescas cabezas generadas por los ejes de simetría se construían con elementos de la naturaleza y personajes evidentes a primera vista, naturaleza y personajes que no daban indicios .salvo alguna posible excepción. de ser conscientes de esa otra existencia superior. Algo así ocurría en un ser vivo, constituido por distintos elementos y órganos evidentes a primera vista, no todos con conciencia plena del individuo .dondequiera que esta esté.. Este simbolismo, unido al de la pirámide alimentaria y depredadora, invitaba a agrupar los nuevos seres de gigantescas cabezas en otros seres de nivel superior, ascendiendo así por la pirámide hasta llegar a su cúspide, símbolo de un ser único, de máxima conciencia .dondequiera que esta esté., ser del que todos formarían parte y serían testigos, más que jueces. Si se miraba hacia la base de la pirámide en lugar de hacia su cúspide, este mismo simbolismo sugería la atomicidad de la materia, e incluso la felicidad de la vida atómica, y hasta el carácter doblemente engañoso de los sentidos humanos, que no serían capaces de percibir como individuos a esos seres gigantescos compuestos de otros seres más pequeños, mientras que sí percibirían como individuos a los seres de su mismo nivel de existencia, aun estando estos también compuestos de otros seres aún más

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pequeños; y lo mismo en nivel descendente. ¿Por qué sí se reconocía la existencia del individuo en unos casos y en otros no? El Bosco respondía con su tríptico, y entonces preguntaba: «¿Cómo pretendéis entender mi obra si ni siquiera sois capaces de reconocer las criaturas gigantescas que construyo a partir de las criaturas evidentes? ¿Cómo pretendéis entender las cosas de Dios, o su existencia, si ni siquiera sois capaces de entender vuestro propio nivel de existencia?». Volví a analizar el eje de simetría derecho .el eje azul, por así decirlo.. En lo alto distinguí perfectamente las gigantescas cabezas de pato. Debajo, a los lados, reconocí sus alas desplegadas, marcadas en su centro por los lagos de mujeres. Qué imaginación la del Bosco: la imagen sugería la de un pato crucificado. La cola aparecía más abajo: el sexo se simbolizaba con los frutos de los árboles que los hombres y mujeres cogían y comían. Este pato remitía al evidente y gigantesco pato .ánade real. en el lago de la mitad inferior izquierda del panel, su pico a ras del agua, junto a los otros evidentes y gigantescos pájaros: el hombre a lomos de esta ánade real parecía ser una clave destinada a confirmar la existencia de este pato crucificado, por estar su cuerpo poblado de seres humanos. Debajo de la cabeza del pato crucificado aparecía la cabeza de la cría de morsa (1036), o de foca, o de pinnípedo, por generalizar, pues era imagen y semejanza de

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