imagen, de los miembros de una familia, como si 
un par de ojos perteneciera al padre y otro a la 
madre, o a la madre y al hijo, o a la madre, al 
padre y al hijo. Así ocurría para los cuatro 
animales. La diferencia de sexo parecía apoyarse 
en el color, en el caso del pato, por aquello de 
agruparse los ojos entorno a un ángel de alas 
rosas y otro de alas azules. En el caso del pato, 
los ojos entorno al ángel de alas azules también 
parecían sugerir los dolidos o enfurecidos ojos de 
este animal después de contemplar atónito, con 
los ojos en torno al ángel de alas rosas, al 
observador y su mundo. 

En el otro eje de simetría, en el extremo 
izquierdo del panel central .línea que en el 
tríptico servía de frontera con el paraíso., entre 
las gigantescas construcciones rosas, también 
distinguí estas cuatro familias de animales, y en 
ese mismo orden .cabezas (1029, 1030, 1031 y 
1032)., algo del todo inaudito, puesto que nada 
hacía presagiar que el extremo derecho del panel 
central estuviera tan estrechamente relacionado 
con el extremo izquierdo. Esta interrelación entre 
extremos opuestos apuntaba a la relación entre lo 
masculino y lo femenino como motor de la vida, 
lo que a su vez invitaba a identificar como 
masculinos a los cuatro animales en un extremo, 
entre las penetrantes construcciones azules, 
esféricas y espinosas, y como femeninos a los 
animales en el otro extremo, entre las

construcciones rosas penetradas por la cabalgata: 
esta disposición relativa de lo femenino respecto 
de lo masculino .o de lo masculino respecto de 
lo femenino, pues todo dependía del punto del 
cilindro del que se partía., en torno a la cabeza 
de Dios Padre (1), remitía a la de Adán y Eva, en 
torno a Dios Hijo, en el panel del paraíso. 
También las cinco gigantescas construcciones 
.fuente incluida. en la mitad superior del panel 
central sugerían el cruce entre lo masculino 
.azul. y lo femenino .rosa.. De hecho, en 
el eje azulado .por así llamarlo., era posible 
interpretar que lo masculino era hijo de lo 
femenino: hasta el gesto de alguno de los 
múltiples pares de ojos sugería los apretones del 
parir, lo que además conectaba con el Génesis y 
el castigo que Dios infringió a la mujer al 
obligarla a parir con dolor. El espacio entre los 
dos ejes permitía ser interpretado como cuerpo de 
perfil asociado a la cabeza .del pato, por 
ejemplo.: en este caso, la hembra giraría su 
cabeza en el eje femenino para mirar de frente, 
con su cuerpo dispuesto de hasta el eje masculino, 
para contactar con el macho, o para parir a su cría. 

Todo este simbolismo sugería que los animales 
femeninos del eje de simetría izquierdo 
.respecto del panel original. parían a los 
animales masculinos del eje de simetría derecho, 
como indicando la evolución de los seres vivos 
desde el paraíso .junto al eje izquierdo. hasta
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