.hacia su derecha en la imagen reflejada., en 
torno a la rotonda que era el estanque del panel 
central. Y lo mismo hicieron las parejas en torno 
a la gaita, sobre la chapela de la figura hueca, en 
el panel derecho. Y el hombre tumbado sobre la 
zanfonía, con el manubrio en su mano, también 
comenzó a girarlo en esa misma dirección, 
momento en el que escuché una voz cavernosa, 
como venida del más allá, una voz que emergía 
de la barca bajo el tronco de la derecha. Era la 
voz de la Muerte, que recitaba su indescifrable 
mantra. 

Y cuando el cilindro completó una vuelta, la 
Muerte calló y las bestias comenzaron una 
extraña letanía, de marcado ritmo, a la que 
acompañó el sonido del arpa y del laúd, cuyas 
cuerdas percutían los dos hombres allí atrapados. 
Y se escucharon los lamentos de los torturados, 
aunque tenuemente, como ruido de fondo. Tras 
completarse otra vuelta del cilindro, cesaron 
todos los sonidos, desapareció el reflejo tras de 
mí y el tríptico deshizo su curvatura y volvió a su 
posición recta. Todos los personajes quedaron en 
sus sitios originales, en descanso a discreción. 

EL ROEDOR 

Al mirar el panel del Apocalipsis descubrí la 
gigantesca cabeza (973) de un sorprendido roedor 
con cuerpo de muchedumbre agolpada en la 
esquina inferior izquierda del panel, tras el tablón

rectangular: su ojo derecho aparecía en la boca de 
la bestia con sombrero de alas, bajo el tablero de 
backgammon; su nariz, en jarra. Los dados tras su 
cabeza, sobre el tablero de backgammon, remitían 
al dado tras la cabeza de la antropomorfa rata. 

MONEDA 

Y cuando miré bajo el gigantesco pájaro azul 
de verdes botines, sentado en su banco de oro, 
descubrí otra increíble secuencia de cabezas. El 
fondo del pozo negro era boca abierta de todas 
ellas. Las marcas en las patas del trono sugerían 
los ojos (974) cerrados y dormidos en el primer 
fotograma. Los ojos despertaban y se alzaban en 
la cabeza del hombre que caía con la gota .ojo 
derecho. y en la cabeza del hombre enfermo 
tumbado en la cama .ojo izquierdo., y 
entonces la cabeza adquiría los rasgos de 
gorila (975), tocado a imagen y semejanza del 
cerdo en primer plano. Y con estupor miraba 
hacia al hombre que le vomitaba en la boca. Y 
alzaba su ojo derecho, ahora en la cabeza del otro 
hombre en la gota, y miraba (976) con estupor 
hacia el cerdo con toca de monja, y en particular 
hacia el hombre vestido de rosa .o rojo claro. 
tras el cerdo, imitando en esto el gesto del 
hombre, que así miraba hacia la rata humana. 
Tras contemplar la escena en la esquina inferior 
derecha del panel, y al hombre que le vomitaba 
en la boca, la cabeza del gorila (975) se inclinaba
24 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3295 24 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3296 3296 3296 3296