
de arcilla .materia y energía del espacio- tiempo.. CONOS Y BASTONES El infinito ingenio del Bosco le llevó a prefigurar .a través de las dos casetas, una cónica y la otra cilíndrica, ambas ojos de cabezas. los conos y los bastones fuentes de la visión humana. De hecho, llegó a pintar, en algunos de los gigantescos ojos, las escenas que esos mismos ojos veían. Así ocurría con el pie que salía del globo ocular rosáceo, pie que parecía indicar que ese ojo también miraba hacia el mejillón, del que salía ese pie: otro tanto ocurría con la gigantesca fruta, el hombre, la mujer y el ave. De igual manera, las extremidades inferiores humanas dentro de la caseta cónica parecían indicar que ese ojo miraba hacia el grupo de personas junto a la boca azul. Y por la misma razón aparecería un pez en la caseta cilíndrica, y otro junto a la boca azul. Y por idéntica razón, en unos de los globos oculares, había un hombre abrazado a una mujer, junto a una rata de alcantarilla, reflejo de la escena bajo el trono, en el panel derecho, junto a la alcantarilla y al espejo que también hacía de ojo (942) en una gigantesca cabeza, en el panel del Apocalipsis .el otro ojo, el derecho, aparecía en la rata de cuerpo humano, en primer plano; la cabeza del antropomorfo conejo también hacía de

ojo derecho (943) en esta cabeza.. La complejidad de la composición era abrumadora: las gigantescas cabezas y las escenas que las componían parecían interconectarse. La proyección de la cabeza (924) en la cabeza (942) permitía relacionar al hombre cabeza abajo en el lago, entre los dos globos oculares de la cabeza (924), bajo el fruto en su entrepierna atravesado por una rama, con el hombre cabeza abajo que portaba en su lanza el conejo del panel derecho, también entre los ojos de la cabeza (942); y el mejillón, que devoraba con sus dos valvas a una pareja, conectaba con los dos perros que devoran al hombre en el panel derecho, siendo ambas escenas narices de sus respectivas cabezas. Es más, el pez junto a la boca de la cabeza (924) parecía estar ahí para confirmar la existencia de los peces a los que daba forma la celada que hacía de boca en la cabeza (942). La interrelación entre estas dos cabezas (924 y 942) resultaba sorprendente. El ojo derecho de la cabeza (924) miraba con la esfera traslúcida hacia el ojo izquierdo de la cabeza (942): por eso las escenas que veían se relacionaban. Además, el ojo derecho de la cabeza (924) miraba a través del cilindro hacia el ojo derecho de la cabeza (942): por eso en ambos ojos había una rata.