LA RANA 

La figura hueca parecía haber salido rana (871), 
pues sugería la cabeza y patas de este anfibio. Un 
extraño y rechoncho personaje sobre la 
plataforma circular le servía de alegre ojo derecho 
azulado. Otro ojo derecho (872), ahora rosáceo, 
más pequeño y tranquilo, con aires de gaita, 
aparecía justo encima, en el extremo del tubo 
melódico. Un tercer ojo (873), más adelantado, en 
la bandera con escudo de gaita, se adelantaba a 
los otros dos y llegaba hasta el extremo del 
hocico. Gaitas, gaitas y más gaitas. Esta enorme 
rana parecía pariente y reflejo contrario de la 
enorme rana (633) sumergida en el lago del 
paraíso, allí trufa negra, aquí trufa blanca. 

La bandera gaitera y el ojo azulado sugerían un 
sorprendente par de ojos en una cabeza (874) 
.otrora cabeza (75). con boca de huevo roto, 
abierta de par en par, radiante de felicidad cuando 
miraba hacia su derecha; porque al mismo tiempo 
miraban (875) a regañadientes y coléricos hacia 
su izquierda, como asombrados, o aterrados, sin 
esperanza alguna; y también miraban de frente. Y 
era aquí donde se escondía la mayor de las 
sorpresas; porque la cabeza miraba de frente tras 
girarse desde las otras dos posiciones, mostrando, 
con los mismos ojos, una mirada de complicidad, 
coherente con la mirada desde la cual se giraba. 
Cuando a la mirada frontal se llegaba desde la 
risueña cabeza (874), entonces, la mirada frontal

parecía igual de distendida y cordial, generosa en 
la risa .cabeza (876).; pero si a la mirada 
frontal se llegaba desde la estupefacta, 
aterrorizada y colérica cabeza (875), cuya boca 
reflejaba el gruñir de los perros que devoraban al 
caballero armado emplazado a su izquierda, 
entonces, la mirada frontal parecía heredar ese 
mismo tono de colérico espanto 
.cabeza (877).. En ambos casos, la cabeza 
parecía querer compartir con el observador su 
opinión sobre lo que veía, que por eso se giraba, 
para mirarle de frente. Y ciertamente veía dos 
espectáculos radicalmente distintos: uno le atraía, 
y con él se moría de risa; otro le producía rechazo, 
y con él se moría de espanto. Tanto intentaba 
mirar esta cabeza hacia todos los lados con un 
solo par de ojos, que cada cual parecía ir a su bola. 
La cabeza (874) sonreía abiertamente al ver ante 
sí el culo del hombre desnudo colgado del ojo de 
la llave .colgado del con-clave 4816. por su 
vientre, culo al que el cuervo a punto estaba de 
atacar por la retaguardia. Era entonces cuando la 
cabeza (874) explotaba de la risa: su enorme ojo 
risueño se situaba ahora en la aún mayor oreja 
.cabeza (878).. La escena reflejaba .y con 
ello confirmaba. la del serio gaitero (764) con 
monóculo, pues también explotaba en 

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