trono, e incluso a la figura hueca situada entre los 
cuchillos .ahora cuernos del minotauro.. El 
minotauro también parecía girarse con el fin de 
mirar al personaje (844) hecho de tierra, unido a 
él por su espalda, personaje que también giraba su 
cabeza, hacia su derecha, con el fin de poder 
contemplar la del minotauro. La escena remitía a 
la de quien, de espaldas a un espejo, giraba su 
cabeza para contemplar su imagen reflejada. Y 
aún vi más ojos para estas cabezas. 

Y vi otras cabezas en la mitad superior del 
panel derecho, cabezas sorprendentes en su 
concepción, misteriosas en cuanto a su 
significado. De este tipo era la cabeza (869): la 
gaita hacía de nariz; la cabeza de la figura hueca 
y su melena hacían de surco nasolabial y estrecho 
bigote; la plataforma circular también parecía 
sugerir el bigote; la enorme apertura en la figura 
hueca sugería la boca abierta. La boca hablaba el 
pensamiento del Infierno y de la Muerte, 
proclamaba el Apocalipsis, eructaba su 
descerebrada profecía y se quedaba tan a gusto, 
pues cantaba al buen provecho, en su escala, al 
son de los instrumentos. La gigantesca lengua era 
su lengua desgarrada a cuchillo, situada ahora en 
el carrillo izquierdo. Las orejas, desgarradas, 
aparecían en el pómulo derecho. El agujero en el 
hielo sugería otra boca (870). Los múltiples pares 
de ojos llenaban el tercio superior del panel.

LA RANA 

La figura hueca parecía haber salido rana (871), 
pues sugería la cabeza y patas de este anfibio. Un 
extraño y rechoncho personaje sobre la 
plataforma circular le servía de alegre ojo derecho 
azulado. Otro ojo derecho (872), ahora rosáceo, 
más pequeño y tranquilo, con aires de gaita, 
aparecía justo encima, en el extremo del tubo 
melódico. Un tercer ojo (873), más adelantado, en 
la bandera con escudo de gaita, se adelantaba a 
los otros dos y llegaba hasta el extremo del 
hocico. Gaitas, gaitas y más gaitas. Esta enorme 
rana parecía pariente y reflejo contrario de la 
enorme rana (633) sumergida en el lago del 
paraíso, allí trufa negra, aquí trufa blanca. 

La bandera gaitera y el ojo azulado sugerían un 
sorprendente par de ojos en una cabeza (874) 
.otrora cabeza (75). con boca de huevo roto, 
abierta de par en par, radiante de felicidad cuando 
miraba hacia su derecha; porque al mismo tiempo 
miraban (875) a regañadientes y coléricos hacia 
su izquierda, como asombrados, o aterrados, sin 
esperanza alguna; y también miraban de frente. Y 
era aquí donde se escondía la mayor de las 
sorpresas; porque la cabeza miraba de frente tras 
girarse desde las otras dos posiciones, mostrando, 
con los mismos ojos, una mirada de complicidad, 
coherente con la mirada desde la cual se giraba. 
Cuando a la mirada frontal se llegaba desde la 
risueña cabeza (874), entonces, la mirada frontal
24 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3200 3208 3208 24 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3209 3209 3209 3056 3209 2715 3209 3209