
sugerían un sorprendente relato natural y teológico: si bien los incisivos eran absolutamente imprescindibles para la vida, el castor debía desgastarlos constantemente para evitar que su continuo crecimiento le ocasionara la muerte por perforación de la mandíbula. La fuente del paraíso parecía heredar este simbolismo. La ropa, interpretada en este sentido, como protector espiritual del cuerpo .contra la lujuria, por ejemplo., permitiría entender el porqué de la desnudez de los hombres y mujeres que poblaban el tríptico. Las leyendas medievales atribuyeron al castor comportamientos sorprendentes .fruto de la mala interpretación de sus comportamientos naturales.. Cazado por las propiedades medicinales de sus testículos, de él llegaron a decir que era capaz de arrancárselos de un bocado para arrojárselos a la cara al cazador, y todo con el fin de salvar la vida. Decían incluso que, una vez automutilado, si volvía a verse acosado en el futuro, se tumbaba panza arriba para mostrar a las claras que ya se había desprendido de su tesoro. El calvario del castor era utilizado con carácter moralizante en bestiarios como el de Abeerden 4798, que ponía a este roedor como ejemplo de lo que 4798 Aberdeen Bestiary (Inglaterra, hacia el siglo XII), Aberdeen University Library (MS 24), Aberdeen. abdn aberdeen:[11r 11v]

había que hacer con el pecado: arrancarlo y arrojárselo a la cara al diablo. Algo así hizo el Bosco en El jardín de las delicias, pues arrojó a la vista del ser humano las imágenes de sus vicios y actos impropios, y sus apocalípticas consecuencias. Las gigantescas imágenes eran las joyas más preciadas de este gran tesoro. La fuente del panel central, de base esférica y hueca, abierta en su parte inferior y un poco sumergida en mitad del lago, simbolizaría la guarida del castor, situada en el corazón de la acuosa figura humana sugerida con el agua estancada. La esfera traslúcida que rodeaba al puercoespín azul, en el ojo izquierdo del castor, se proyectaba en la cabalgata circular: el color azul del puercoespín, niña de los ojos en la gigantesca cabeza (838) de castor, se proyectaba en el agua del estanque central, símbolo también del placer sexual; las mujeres en el estanque, blancas y negras, simbolizarían púas del puercoespín, blancas y negras. Los troncos de árboles huecos, roídos y muertos sobre los que se sustentaba la figura hueca, en el panel del Apocalipsis, también conectaban con el castor como asunto. LA MARMOTA «¿Y si fuese una marmota?», pensé mientras contemplaba la imagen del castor; porque la