
cráneo equino y fogosa nariz., para luego mirar de reojo hacia mí .con sus luminosos ojos (833) en la ruinas del fondo., como diciendo: «Pero, ¿qué hacen estos?… ¡Serán ruinas!». Al insistir en las imágenes especulares, ahora diametralmente opuestas, el Bosco volvía a insistir en que los espejos eran necesarios; porque eso era la cabeza del apocalíptico gorila (832) respecto de la cabeza del paradisíaco gorila (818). Y también la gigantesca cabeza de gorila (831), en el panel del Apocalipsis, parecía tener su reflejo (834) en el panel del Génesis: la boca se sugería con el estanque a los pies de Dios Hijo, Adán y Eva; sus fosas nasales aparecían en la rosácea base de la fuente y en la cueva de alimañas, que le tocaban las narices; sus ojos, a elegir, en las cuevas, en los animales, en las azules montañas del fondo… En el panel central, entre estas dos gigantescas cabezas de gorila, aparecía la gigantesca cabeza (1) de Dios Padre, representada con las cinco construcciones y el estanque circular, cual Dios entre Adán y Eva, muy monos ellos. También era posible interpretar la terna de gorilas .cabezas (818, 809 y 816), por ejemplo. como símbolo de una familia bien avenida, con su hijo, su padre y su madre, en ese orden. El inocente niño gorila, en el Génesis, jugaba con el observador al veo veo: «Veo, veo», decía el gorila; ¿Qué ves?, respondía el

observador; «Una cabeza»; ¿Y qué cabeza es? El papa gorila, de paciencia infinita, le protegía de los dislates humanos. La mamá gorila, que no estaba ya para bromas, enfurecía en el panel del Apocalipsis y castigaba a los humanos por ir contra su familia. Y cierto es que la colina tras el candil sugería la cabeza de un bebé gorila (835), las orejas arrancadas sobre su tripita. Desde el uno de agosto de 1964, de forma ininterrumpida, las veinticuatro horas del día, todos los días del año, los devotos de Hanuman 4787 no habían cesado de tocar sus instrumentos y cantar sus alabanzas en honor a su dios, en el templo de Bala Hanuman, en la ciudad de Jamnagar 4788, en el estado indio de Gujarat. Conociendo la inquebrantable fuerza de voluntad de los hindúes, más probable parecía que la estatua de Hanuman cobrara vida y se pusiera a bailar el «Sri Ram, Jai Ram, Jai Jai Ram» que ellos cesaran en sus cantos: capaces eran de llegar tocando y cantando hasta el mismísimo día del Juicio Final. 4787 wiki 4788 wiki EL SER HUMANO Y LA NATURALEZA «La destrucción de la naturaleza traerá consigo el Apocalipsis», parecía afirmar el Bosco. Así se deducía de los dos árboles llenos de vida y de frutos que vertebraban la nariz del simpático