
devolvía la mirada, pues también era cabeza (666), ahora vegetal, como de hojarasca. Y las cabezas, de aspecto anciano, abrían como admiradas su boca (694) entre los libros que las sostenían .otra metáfora.. Y miraban con monóculo, en su ojo derecho, hacia el panel central. Y sus ojos se elevaban tristes (695) a la esfera verde y al ave verde en lo alto, para mirar de frente al observador. Y qué decir de la maravillosa pose que adoptaba toda la construcción cuando habría sus brazos, inclinaba hacia atrás su cabeza y miraba hacia el cielo implorando misericordia para todos esos pobres desdichados que tantas tonterías hacían: se lo pedía con ojos verdes (696) de esperanza .en la esfera verde y en el ave verde., con ojos rojos de tanto llorar .en las coronas del unicornio, progenitor (697) y cría (698)., con la lengua fuera de tanto sufrir .entre las patas del unicornio.. Y las cabezas se unían en secuencia, mirando hacia los lados, mirando de frente, implorando a los cielos. Y luego descendían sus ojos, ahora ensombrecidos (699) bajo el cuello y el vientre del unicornio, orientados hacia el panel central; y se giraba (700) con esos mismos ojos, hacia el panel del Apocalipsis, al mudar su nariz. Y también se orientaba hacia el panel del Apocalipsis para mirarlo con tristeza, con nariz de huevo de piedra blanca jaspeada de rojo, sus ojos en los picos laterales (701) del huevo de

piedra blanca jaspeada de rojo .picos que eran picos (702 y 703, a izquierda y derecha; 704, hacia arriba), alas (705) y hasta corona (706) del polluelo llamado a reinar en el Apocalipsis.; y luego miraba enfadada hacia abajo, hacia un lado y hacia el otro, con los ojos en los picos superior y derecho (707) y superior e izquierdo (708); y volvía a mirar hacia delante, como apenada, sin comprender. Todas las cabezas se sindicaban en secuencia. Allí donde ponía mis ojos, la cabeza ponía los suyos. La construcción de detrás reía, desde el pasado, en clave «¡Ja, ja, Ja-u-ja!». Allí florecía el gran óvalo jaspeado de alegrías. La construcción de delante lloraba, desde el presente; y cerraba su boca en la rama, junto a la lengua desgarrada del gran óvalo jaspeado, cabeza decapitada del óvalo, catarata cristalina que no dejaba ver a aquel ojo, bala que entraba por la nuca y salía por la boca, como lengua, disparada por el culo del cohete de propulsión vegetal en el gran óvalo jaspeado, lengua escupida desde allí al abrirse la boca de una cabeza (709) con narices vegetales y ojos de chimenea y de pájaros… Así se interconectaban ambas construcciones. Digna de elogio toda la secuencia. Así parecía redimir el Bosco .con libros para- cuellos junto al río Ja-rama; con monos de mineros re-evolucionados en virus y minas anticuerpos; con gentes que, narcotizadas por el