recta, y carnosos labios, cual máscara africana; 
una sombra bajo un pliegue a la altura del 
ombligo hacía de ojo izquierdo cerrado (564); 
otra sombra, puntual, donde la capa se prendía a 
la cintura, sugería ese mismo ojo, pero 
abierto (565), y ahora miraba hacia los ojos de 
Dios Hijo. El Bosco, prefigurando el cubismo, 
pintó el ojo derecho en otro pliegue sombrío bajo 
la cintura, bajo la mano derecha de Dios Hijo, 
rompiendo así el perfil y mostrando una vista más 
frontal (566); un pliegue de la túnica, en la 
cintura, sugería el entrecejo. Otra sombra puntual 
en otro pliegue, justo sobre el entrecejo, sugería 
otro ojo derecho (567), ahora abierto, que parecía 
mirar hacia Adán. Este ojo y el ojo puntual que 
miraba hacia Dios Hijo formaban otro par de 
ojos (568) que miraban de frente, y también hacia 
Adán, y también hacia Dios Hijo; hacia todos 
estos lados parecían estar mirando. 

Todas estas cabezas tenían su cerebro en el 
tórax de Dios Hijo, con el corazón en su centro. Y 
también parecían tener cuerpo, que se prolongaba 
hacia abajo con la capa. Dos grandes sombras, 
una tras la mano derecha de Dios Hijo, y otra al 
otro lado, bajo su capa, sugerían un par de ojos de 
mirada frontal, ojos en una cabeza de 
tortuga (569) que se escondía tras la capa, su 
caparazón. La tortuga aparecía en el pensamiento 
de las otras cabezas de rasgos humanos. Los ojos 
de la tortuga, unidos a la boca de las cabezas

humanas, sugerían otra cabeza más (570), de 
rasgos humanos. La tortuga y su contexto 
parecían apuntar a la parusía de Cristo, a su 
reaparición: esta tortuga, oculta en su caparazón, 
todo lo observaba, y mientras meditaba cuando 
volver a mostrarse. 

Y aún vi otras cabezas. Bajo la cabeza de la 
tortuga vi la cabeza de un toro (571), con sus ojos 
en los ojos puntuales. Esta imagen relacionaba a 
Dios Hijo con la fuente del paraíso, pues también 
allí aparecía un toro y una tortuga, en la fuente 
del revés: la fuente se erigía así en símbolo de 
Cristo, por ser su reflejo .o en símbolo del 
anticristo, por ser símbolo de Cristo cabeza abajo; 
o de San Pedro.. De hecho, no era la fuente, 
sino el agua que de ella brotaba, lo que era 
símbolo de Cristo: la fuente sugería las vestiduras. 
Esta cabeza de toro, que miraba de frente, 
ligeramente ladeada hacia Eva, a la que también 
parecía mirar, se giraba hacia su derecha (572) 
para mirar hacia Adán, y también de frente: la 
fosas nasales también se desplazaban hacia la 
derecha. Todos los ojos de las cabezas humanas 
parecían serlo también de cabezas de toro cuando 
se asociaban con esas fosas nasales. La explosión 
combinatoria generaba todo tipo de expresiones. 

En el lado derecho de la capa vi más cabezas: 
unas en la mitad inferior, otras en la parte central, 
otras en la mitad superior. En la mitad inferior vi 
una cabeza (573) de perfil, como dormida,
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