En lo alto, la cueva y su reflejo, junto al árbol 
del conocimiento del bien y del mal, eran ojos 
abiertos y oscuros: unidos al alargado cuerpo 
azulado y a la tierra como concha sugerían los 
ojos, el cuerpo y la concha de un caracol (510). 

Y las cuevas daban forma a las enormes orejas 
de un chimpancé (511), sus ojos en la cabeza de 
la blanca alimaña, sus brazos los de Siva: el mono 
montaba al pez, viajaba tumbado sobre él, 
aferrado con sus manos a las aletas. En el panel 
central del tríptico había un hombre alado que 
surcaba el cielo azul con sus manos aferradas a un 
gigantesco pez. 

Las cuevas también parecían ojos de una seria 
cabeza (512) de rasgos humanos, con bigote, boca 
y barba rocosas entre las fuentes. La alimaña de 
larga cola, junto al árbol del conocimiento del 
bien y del mal, sugería múltiples pares de ojos, 
ahora afilados (513), ahora puntuales (514), ahora 
ovalados (515). Unos troncos junto al lago 
sugerían otro par de ojos (516), como dormidos 
entre la vegetación. Y vi más pares de ojos. 

Y también descubrí que las alimañas eran 
múltiples ojos en la cabeza de un pato (517), de 
cuerpo rocoso bajo la fuente, de alas extendidas 
en la fuente, símbolo de los patos que nadaban en 
el lago. 

Así confirmó el Bosco la existencia de este eje 
especular. Por eso pintó un búho en el centro del 
disco base de la fuente: lo hizo para que esta ave

rapaz nocturna pudiera ser relacionada con la otra, 
la que pintó en el panel central, junto al 
gigantesco pato evidente .zum de los patos que 
nadaban en el lago., junto al hombre que 
extendía sus brazos para abrazar al cárabo, en el 
límite del panel central con el panel del paraíso, 
de forma que todo esto ayudara a concluir que la 
fuente del paraíso también era ala de pato, y con 
ello marcar el eje especular. El rompecabezas 
tenía sentido. 

La rica roca y su reflejo, entre las fuentes, 
parecía un pez globo (518) 4497: así de peligrosas 
son las riquezas. El pez globo se hinchaba en toda 
la naturaleza del panel, sobre la que reinaba, 
como si la materia inerte que osara tocar a este 
pez globo fuera penetrada por su veneno de 
sufrimiento, y así naciera a la vida, y sufriera 
hasta la muerte. 

4497 wiki 

Y entonces descubrí una relación sorprendente: 
si el tríptico original se orientara según la imagen 
que tenía ante mí, entonces se podía entender el 
porqué de que Siva, e incluso la Muerte y el 
Infierno, unidos en extraña trimurti, agacharan 
sus cabezas como lo hacían, como aplastadas por 
un peso superior: sus cabezas estarían agachadas 
para soportar sobre su nuca, cuello y hombros el 
peso de los otros dos paneles del tríptico, cual
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