de perfil hacia la izquierda, con cabeza terrenal en 
Siva y cuerpo de agua en Visnú. El brazo de Siva 
era oreja, y su espalda era frente, hasta la trompa, 
y de cintura para abajo era trompa. Visnú, 
azulado en Matsya, era cuartos delanteros, 
cuando no gigantesca oreja a lo Dumbo (481). El 
elefantito, de corazón en la fuente, viajaba junto a 
su mamá, la más grande y divina de las 
elefantas (482), orientada también de perfil hacia 
la izquierda, su ojo situado donde la elefanta real 
ponía el suyo, es decir, en el oso y el madroño. 
De esta sublime manera, a través de la elefanta 
real .la evidente, vehículo del mono., probó el 
Bosco esta fascinante imagen. Entre el ojo y el 
arbolado perímetro de la oreja de su mamá se 
dejaba ver el gigantesco pequeñín, literalmente 
fundido con su madre en una sola carne. La 
elefanta y su elefantito flexionaban ligeramente 
su pata delantera izquierda, sugiriendo así su 
caminar. Sobre la pierna de la madre viajaban 
Jesucristo, Adán y Eva. El elefantito y su mamá, 
en su singular travesía del desierto hacia el reino 
de los cielos, avanzaban llevando consigo el 
mundo .a lo Dalí 4478., volaban por el espacio 
interestelar, nadaban por el río de la vida, en 

4478 La tentation de saint Antoine (1946; óleo sobre lienzo; 
89,5 cm × 119,5 cm), de Salvador Dalí i Domènech, Musée d'Art 
moderne (7223), Musées royaux des Beaux-Arts de Belgique, 
Bruselas. 

fine-arts-museum:[catálogo obra] google:traductor

busca del agua prometida, la de la vida eterna, 
agua que ansiaban de todo corazón, que por algo 
la rastreaban hasta con sus orejas, agudísimas 
antenas. El elefantito arqueaba ligeramente el 
comienzo de su trompa, frente a su arbolado ojo 
cerrado (483), como queriendo sostener a la 
diminuta .para sus ojos. elefanta real, a la cual 
miraba con asombro con su brillante ojo 
abierto (484) en la esfera translúcida de la fuente, 
para de inmediato elevar su ojo y mirar, con la 
otra esfera (485), al ojo de su mamá. Y algo 
sorprendente debía de concluir entonces; porque, 
de la estupefacción que tal pensamiento o visión 
le producía, su ojo se agrandaba sobre manera, en 
la base de la fuente .ojo (486).. Un 
descomunal agujero negro .el pequeño 
estanque. se abría en el costado izquierdo de la 
elefanta, o quizá en su retaguardia, de interpretar 
que la elefanta se giraba sobre sí misma, hacia la 
izquierda, siendo ahora trasero (487) su cuarto 
delantero; y paría todo tipo de extrañas criaturas. 
Al otro extremo del cuerpo, el Bosco hizo visibles 
hasta los gigantescos orificios nasales al final de 
la trompa (488): por ellos entraban y salían las 
aves que oxigenaban al planetario animal y traían 
acuosas buenas nuevas del lejano futuro. Los 
divinos elefantes del Génesis barruntaban ya la 
lluvia del monzón hecho diluvio universal. 
Cuando el viento se levanta en el desierto y la 
arena golpea fuerte con sus granos de pecado, la
23 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.fine-arts-museum.be/ http://www.opac-fabritius.be/fr/F_database.htm http://www.fine-arts-museum.be/fabritiusweb/FullBBBody.csp?SearchMethod=Find_1&Profile=Default&OpacLanguage=fre&RequestId=827234_3&PageType=FullBB&RecordNumber=&CSPCHD=00000003000325ghKC2o000568938633 http://translate.google.com/translate_t 3000 3000 23 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3001 3001 3001 3001 3001 3001