
del emperador. «El cielo no le mira con buenos ojos», dijo Marianne en el Prado ante este mismo cuadro. Hasta ese detalle logró proyectar el Bosco en el panel central, como diciéndole a Tiziano «¿Así sugieres tú una cabeza? Fíjate cómo yo sugiero cientos». La cabeza tenebrosa que pintaba Tiziano con las nubes, la proyectó el Bosco en su panel de varias formas. La más sorprendente de todas, por su parecido al original .pues reflejaba no solo la imagen explícita sino hasta su simbolismo, que incluso aupaba a cotas estratosféricas., la pintó el Bosco enfrente de la cabeza del emperador, con la jabalina en su frente, clavada en su frente .allí donde le clavó la suya el mosquito que le transmitió la muerte 4358, entre cerezas del Valle del Jerte., sugiriendo así un cráneo, el del emperador, que se reflejaba en esta cabeza (345), como si se enfrentara a su destino, la Muerte. Los ojos eran azules, como los del emperador, y se localizaban en el puercoespín y en el cuerpo esférico de un ave de largo pico de aguja. La cabeza era reflejo tanto de la de Carlos V como de la que pintó Tiziano en el cielo, pues se orientaba en simetría especular respecto a ambas y miraba hacia el observador, igual que en el cuadro de Tiziano. Pero sin duda lo más sorprendente de esta cabeza, la gota que colmaba el vaso, salía de su boca, pues pronunciaba el 4358 wiki:[1 2 3]

nombre del emperador: Carlos V. La sirena era una C; el sireno era una V. La cabeza de Carlos V y la de su reflejo especular se besaban en la boca, a distancia; intercambiaban sus fluidos. Carlos V inclinaba su cabeza hacia dentro y cerraba sus ojos en un beso ciego de pasión; la Muerte la inclinaba hacia fuera y me miraba con sus ojos bien abiertos. Así es la Muerte, eterna enamorada que a todos ama infinitamente. Así es la Muerte, la más fiel de las amantes, capaz de esperar por amor hasta la muerte. Y así lo pintó el Bosco con un beso, entre Carlos V y su muerte, entre el Infierno y la Muerte, entre un Adán y su Eva, para mayor gloria del arte. Allí donde miraba veía ojos, narices y bocas que daban forma a fantásticas cabezas, como la del gigantesco camello 4359 .o camella. que bebía del lago: su cabeza, de perfil (346), aparecía en la esquina inferior derecha. El agua que el camello bebía se almacenaba en su joroba, o en sus dos jorobas; porque tanto parecía joroba el agua junto a los pájaros, en el panel central, como el agua entorno a la fuente, en el paraíso. Cuando el cuerpo del camello se suponía en el panel central, el camello parecía beber del agua condensada bajo su propio cuerpo. Un gigantesco 4359 Mateo 23, 24 vatican:[español latín] latinvulgate biblos museodelprado elpais larazon publico libertaddigital heraldo elpais abc elmundo larazon elmundo