
sirena. Y en un segundo fotograma abría su gigantesca y amenazante boca (344) en la construcción rosa. Y en un tercer fotograma ladeaba su feroz cabeza hacia el emperador, y se alargaba su hocico, y abría su boca en el río, y amenazaba con sus colmillos de mujeres negras. El Bosco demostraba una vez más su descomunal talento para la pintura. Y aún distinguí otros ojos para este animal. El emperador salía a la caza de la jabalina. «El emperador y su jabalina… ¡No puede ser!», pensé estupefacto. Pero sí, sí que podía ser. ¡Cómo no iba a serlo viniendo de quien venía! Y es que no podía estar más claro: el Bosco había pintado en el panel central del revés su particular versión de El emperador Carlos V, a caballo, en Mühlberg 4356, obra que Tiziano no pintó hasta 15484357. El Bosco tuvo que ser un viajero en el tiempo. La cabeza (337), la que miraba hacia el interior, era la de Carlos V: pocos como él acumularon tanto poder en España. Y la jabalina animal se transformaba en jabalina de guerra, en lanzón. Y la cabalgata circular era una metáfora 4356 El emperador Carlos V, a caballo, en Mühlberg (1548; óleo sobre lienzo; 335 cm × 283 cm), de Tiziano Vecellio di Gregorio, Museo Nacional del Prado (P00410), Madrid. museodelprado:[obra Tiziano enciclopedia] 4357 Tiziano Vecellio di Gregorio (Pieve di Cadore, hacia 1489 R Venecia, 1576). museodelprado:[Tiziano enciclopedia]

del emperador. «El cielo no le mira con buenos ojos», dijo Marianne en el Prado ante este mismo cuadro. Hasta ese detalle logró proyectar el Bosco en el panel central, como diciéndole a Tiziano «¿Así sugieres tú una cabeza? Fíjate cómo yo sugiero cientos». La cabeza tenebrosa que pintaba Tiziano con las nubes, la proyectó el Bosco en su panel de varias formas. La más sorprendente de todas, por su parecido al original .pues reflejaba no solo la imagen explícita sino hasta su simbolismo, que incluso aupaba a cotas estratosféricas., la pintó el Bosco enfrente de la cabeza del emperador, con la jabalina en su frente, clavada en su frente .allí donde le clavó la suya el mosquito que le transmitió la muerte 4358, entre cerezas del Valle del Jerte., sugiriendo así un cráneo, el del emperador, que se reflejaba en esta cabeza (345), como si se enfrentara a su destino, la Muerte. Los ojos eran azules, como los del emperador, y se localizaban en el puercoespín y en el cuerpo esférico de un ave de largo pico de aguja. La cabeza era reflejo tanto de la de Carlos V como de la que pintó Tiziano en el cielo, pues se orientaba en simetría especular respecto a ambas y miraba hacia el observador, igual que en el cuadro de Tiziano. Pero sin duda lo más sorprendente de esta cabeza, la gota que colmaba el vaso, salía de su boca, pues pronunciaba el 4358 wiki:[1 2 3]