sugerir la imagen, de ponerle fondo musical de 
villancico. La imagen apuntaba a que en lo alto 
de la fuente había un pez (274) sobre su cuna, un 
pez que besaba con su boca la pequeña esfera a 
los pies de Cristo, gesto que imitaban los 
saltarines del fango y sus progenitores, que 
sugerían besar la gigantesca esfera base de la 
fuente, tal y como los cerdos (288 y 289) hacían 
con la base de la fuente del paraíso. 

Y el Bosco siguió sorprendiéndome: la cabeza 
del pez saltarín del fango y de su progenitor se 
transformaban en cabeza de primate cuando se 
ponía el ojo derecho en el conejo gris sobre la 
ballena azul .cabeza (331)., o en la cueva de 
primates .cabeza (332)., o en el pez de debajo 
.cabeza (333), dormida.. Esta maravillosa, 
real e inconfundible cabeza de simio, que abría su 
boca para beber el agua del lago, y que tenía su 
mandíbula superior de color verde y su mandíbula 
inferior de color rosa, y que daba forma a su 
papada con una bandada de aves, no solo era 
reflejo de los simios que habitaban bajo la 
construcción azul .en primer plano, a la 
izquierda de la fuente., sino que se erigía en la 
razón de ser de la construcción azul. que ahora 
hacía de encéfalo y de médula espinal en el 
primate. y de la construcción rosa del fondo 
.que ahora hacía de mandíbula inferior.4352. 

4352 infovisual

Había que verlo para creerlo. La cabeza (331) del 
simio, de perfil, que ponía su ojo derecho en un 
conejo, parecía ladearse (334) y mirar hacia mí al 
situar su ojo izquierdo entre un hombre y el 
unicornio al que montaba. En todas partes 
aparecían candidatos a ojos del simio, y cada cual 
dotaba a la cabeza de una orientación y expresión 
distinta. El tronco rojo de pasión .sofocada en el 
agua. y la esfera azul que colgaban de la 
entrepierna de un hombre asomado a la ribera del 
lago, eran símbolos de la sexualidad masculina y 
de otra boca del simio, y del método de 
reproducción del pez, que mandaba sus 
espermatozoides hacia el óvulo .el huevo., al 
otro extremo. Allí aparecía el pez hembra, y la 
mona, tan sensual y femenina, con sus múltiples 
pares de ojos: la sirena semidesnuda era ojo 
izquierdo (335) cuando el huevo .óvulo. hacía 
de boca; el pez en el agua sugería otro ojo 
izquierdo (336); y también lo sugería el cuello 
curvo de la camella; la construcción azul, al 
fondo, a la derecha de la fuente, hacía de 
mandíbula inferior en una boca que reflejaba la 
del primate; la construcción rosa, en primer plano, 
más a la derecha, hacía de encéfalo y de espina 
dorsal, reflejos también de esas mismas partes del 
primate consorte. La simetría de género 
equiparaba a hembras con varones, convertía a 
los unos en reflejo de las otras, en opuestos y 
complementarios.
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