alargado cuerpo se sugería con la fuente, desde la 
boca de la tortuga hasta la afilada cúspide. Las 
esferas traslúcidas parecían lágrimas saladas que 
lloraba la tortuga: por eso se iluminaban como 
bombillas, que las sales son símbolo de la 
electricidad. El Bosco, decididamente, tuvo que 
ser un viajero en el tiempo. 

FUENTE DEL PANEL DEL GÉNESIS 

Fue entonces cuando descubrí que la fuente del 
revés también era una fascinante fuente de 
cabezas. Desde la cabeza (174) de toro, junto a la 
base, hasta un sorprendente calamar gigante (232), 
en la cúspide, la fuente sugería todo tipo de 
alargadas cabezas, dormidas, despiertas, de 
aspecto femenino y masculino, algunas infernales, 
otras con aspecto de calavera. Y se unían para 
formar secuencias fascinantes. Las bocas y 
narices se disponían en el eje central; los ojos, 
más hacia los laterales. Ojos, ojos y más ojos: en 
los laterales tenían forma vegetal y curva (233), y 
de esferas traslúcidas (234), y de pequeñas 
esferas blancas bajo las esferas traslúcidas (235), 
y de caños bajo las pequeñas esferas 
blancas (236), y de pequeñas esferas blancas bajo 
los caños (237), y de caños bajo las pequeñas 
esferas blancas (238)… Si la cabeza (174) de toro 
se tomaba como símbolo de la del Infierno 
durmiente, entonces, su calavera (239), de ojos y 
fosas nasales vegetales curvas, situada más abajo,

debía de tomarse como símbolo de la Muerte, 
también durmiente. La explosión combinatoria de 
ojos, narices y bocas generaba multitud de 
cabezas. El Bosco permitía reconocer algunas de 
ellas pintando los dos ojos iguales a las dos fosas 
nasales, con cuatro formas vegetales curvas, o 
con cuatro pequeñas esferas blancas, o con cuatro 
caños. Estas cabezas compartían espacio con la 
calavera de la Muerte (239), lo que permitía 
agruparlas en una misma secuencia, a la que se 
podían añadir otro ojos intermedios que surgían al 
recorrerla visualmente, lo que permitía que la 
expresión fluyera del dormir al despertar en 
asombro, y a la incredulidad, y a la tristeza. 
Además, las fosas nasales también eran ojos que 
junto a los otros se combinaban con otras bocas y 
fosas nasales para generar otras cabezas. 

La cabeza (240) más impactante por su 
evidencia aparecía con las puntas de su cabello 
curvadas hacia arriba sobre las dos esferas 
traslúcidas. Entre estas puntas se cerraban los dos 
ojos, como en sueño eterno. Y entre los ojos 
aparecía la espinosa nariz. Más abajo, alargando 
el humano aspecto de la cabeza, la pequeña boca 
en semiluna convexa se mostraba seria. El resto 
de la fuente sugería el resto del cuerpo. Dos de 
los caños aparecían sobre los mofletes; los otros 
dos, sobre el cuello. Y las curvadas puntas de su 
cabello también eran ojos cerrados (233), con sus 
relucientes pómulos en las esferas traslúcidas,
22 -2 -1 -1 +1 +1 +2 2832 2884 2884 2884 2884 2884 2884 2884 2832 2884 22 -2 -1 -1 +1 +1 +2 2884 2885 2884