lateral y repetitivo también sugería el tránsito del 
alimento: la masa azul y espinosa en la boca de la 
cabeza (223) que orientaba su hocico hacia el 
Apocalipsis también aparecía en la garganta de la 
cabeza (222), a punto de ser deglutida; y también 
era posible suponer el movimiento inverso, de 
regurgitación; de ahí que la imagen también 
sugiriera un tránsito entre el paraíso y el 
Apocalipsis, como si lo devorado en un lado se 
escupiera en el otro. 

La imagen estática, la de las dos cabezas por 
separado, también sugería un tránsito: lo que la 
cabeza (222) devoraba en el paraíso se digería en 
el Apocalipsis; y lo que la cabeza (223) devoraba 
en el Apocalipsis se digería en el paraíso. Esta 
interpretación permitía introducir la idea de 
tránsito entre paneles, y en especial del 
Apocalipsis al Génesis, pues en la otra dirección 
la idea se hacía explícita en el relato evidente. 
Este tránsito le permitía a Siva viajar entre 
paneles, como así lo corroboraba una nueva 
cabeza (224) de Siva, tan gigantesca como 
fantástica en su concepción, visible en el panel 
del Apocalipsis. Todo el panel derecho .ahora a 
mi izquierda y cabeza abajo. sugería la cabeza 
de Siva, ladeada hacia su derecha, ligeramente 
inclinada hacia abajo. Su ojo izquierdo se abría en 
el pozo negro y orientaba su mirada hacia abajo 
en vertical. Y el ojo parecía adelantarse (225) 
hasta el trono en herradura, en esa misma vertical,

cual ojo de halcón, cual ojo de Horus, cual 
minucioso monóculo de joyero que escrudiñara 
cada detalle de la vida de cada persona, en el día 
Juicio Final, lo que a su vez sugería que la base 
circular de la fuente del paraíso .aposentada 
sobre joyas. era símbolo de una lente, y de un 
ojo. El antropomorfo pájaro sentado en su trono 
conducía a los pecadores hasta los ojos de Siva; y 
al revés, como si la mente de Siva expulsara a los 
pecadores por su ojo para vomitarlos al infierno a 
través del pájaro, para recibir allí su castigo. En la 
misma vertical del ojo, pero más abajo, al otro 
lado del mar helado, aparecía la nariz de Siva, en 
la zona del cántaro rugoso y el cuchillo. La boca, 
iluminada, aparecía más abajo, en torno a la 
muralla y los edificios destruidos. Los 
instrumentos sonaban en el oído de Siva. La 
barbilla tocaba la parte inferior del panel. La 
figura hueca remitía a una muela, la del juicio 
final, una muela infectada, que había que extraer 
con cirugía: la gaita sugeriría el flemón. El 
tambor sugería otro ojo (226) izquierdo de la 
secuencia; y miraba de reojo, como en el panel 
del Génesis. El centro del laúd hacía de ojo (227) 
izquierdo cuando la cabeza se giraba hacia su 
izquierda y miraba de frente con este ojo, como 
mirando al presente, como juzgando a ojo a 
compositores e intérpretes de obras musicales, 
antes juzgados a oído .izquierdo., como 
juzgando las obras culinarias de los restauradores
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