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agua.. La fuente derramaba líquido pleural. Las alimañas se dirigían en metástasis hacia la médula. Este personaje de formas homínidas, de espaldas al mundo, pudiera ser un símbolo del mal, pues enfermaba al fumar del bien: el agujero dejado por la madriguera de conejos en su nuca, y la cueva a mitad de su espalda, hacia donde se dirigían las oscuras sustancias letales .a excepción, quizá, de la de blanco, por salvadora., marcaban dos puntos de entrada a su oscura médula ósea. Sin embargo, la dualidad de la que tanto hacía uso el Bosco también permitía la interpretación opuesta: el personaje también era divino, pues imitaba a la cabeza (180) de Dios Padre, que fumaba .con filtro. de la fuente .pipa de agua., y no tragaba el humo, y no enfermaba, como sugiriendo la cura para la enfermedad. El personaje parecía ser incluso símbolo de Adán, versión mono, cuando la fuente sugería su costilla. El sexo de Eva y el de Adán, interpretados como ojos necesitados de contacto, de lentes de contacto, por parecer ciegos, sugerían un interesante relato. Ambos sexos, en el Génesis, sugerían una buena metáfora del origen del universo visual de las imágenes, que cada ojo capta de forma independiente y el cerebro une y analiza, llegando a entenderlas .cuando el cerebro es Dios Hijo. o no .cuando los hijos

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de Dios toman a las hijas de los hombres 4268, símbolo de los que tan solo quieren ver una parte de la realidad, y niegan la existencia de la otra.. La unión de las dos imágenes en el cerebro, y su correcta interpretación, se convertía así en símbolo de la reproducción bendecida por Dios, reproducción resultante de la divina unión de Adán y Eva, una unión entre iguales, generadora de nueva vida, a su imagen y semejanza, es decir, en forma de otras imágenes, de todas aquellas imágenes ocultas a primera vista .por ser necesario el buen uso del cerebro., imágenes que, una vez vistas, venidas del cielo en visual diluvio universal, llenaban de sentido El jardín de las delicias, uniéndose entre ellas, generando otras imágenes, propagando así la especie. Este mismo relato visual, en el contexto de la explosión combinatoria propia de las imágenes, remitía a la cabalgata circular en el panel central del tríptico, sugiriendo como asunto la lujuria, como explosión combinatoria resultante de la unión de todos con todas. El Bosco, una vez más, alcanzó lo sublime; no pintó un cuadro sino una genealogía, y su historia, desde el Génesis al Apocalipsis. El Apocalipsis de las imágenes, la completa destrucción del luciferino universo visual, se culminaba al cerrar el tríptico. 4268 google

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