ojos en sus ciegos .cabeza (192).. Y parecía 
dormir plácidamente, con sus ojos cerrados en la 
línea de la colina, amenazando aun en sueños con 
su mandíbula de troncos .cabeza (193).… La 
explosión combinatoria creaba todo tipo de poses 
y expresiones faciales. Todo en la escena parecía 
tener su sentido. La cabeza de la Muerte veía con 
los pies; veía con las sombras; veía con el ciego; 
veía con el sexo ciego… y también miraba 
amenazante a través de los animales y de los 
accidentes geográficos del entorno, siempre con 
su tétrica mandíbula de troncos 
.cabezas (194).. 

La cabeza del Infierno (195), de mandíbulas 
draconianas .su boca bebía de la copa del árbol 
de la vida., quedaba en la mejilla izquierda de 
Dios Padre (180). Y miraba desde la oscuridad 
bajo los árboles. Y miraba con la cabeza de Adán 
como niña de su ojo derecho (196). 

Los animales en la parte superior sugerían 
distintos pares de ojos en la cabeza (180) de Dios 
Padre, que se giraba hacia su izquierda para mirar 
de frente al observador, y luego continuaba su 
giro hacia la izquierda, manteniendo siempre la 
misma boca. La secuencia tenía tres fotogramas 
principales, cada cual asociado a su propio par de 
ojos. La cabeza (180) daba inicio a la secuencia. 
Los ojos (197) del segundo fotograma eran de 
tonalidad grisácea y miraban de frente desde las 
dos aves grisáceas más próximas a Dios Hijo. Los

ojos (198) del tercer fotograma también tenían 
igual tonalidad, ahora parda, en el ave de tres 
cabezas y en el pequeño felino que había dado 
caza a una alimaña: la cabeza se giraba y miraba 
ahora hacia su izquierda. En todos los casos, el 
pequeño estanque en lo alto de la escena sugería 
una divina y procreadora aureola; pero también 
sugería un agujero en el cráneo, un agujero que 
dejaba ver parte del acuoso cerebro creador, 
enlazando así de sorprendentemente con el 
trepanado cráneo de la Muerte (58) en el panel 
derecho. Y aún existían expresiones más 
reveladoras de la cabeza (180), pues abría sus 
ojos a pares en los conejos (199) y en las aves de 
encima .cabezas (200). para contemplar con 
cierta incredulidad e incluso severidad el panel 
central, y luego giraba la vista para contemplar el 
paraíso a través de su ojo en la madriguera 
.cabeza (188). y lanzar el mismo tipo de 
reveladora mirada hacia Eva y Dios Hijo, en una 
línea de pensamiento que unía manos y conejos 
.¿podía ser más explícito el mensaje?.. Así 
apuntó el Bosco al pecado encarnado en la lujuria, 
tanto en Eva como en la unión de los hijos de 
Dios con las hijas de los hombres. La imagen 
recurría al lenguaje para enriquecer el relato. 

Un pequeño felino, todo un lince, de caza junto 
al drago, con su pan .o Pan; un lagarto. en la 
boca, de espaldas a la escena principal, brindaba 
la clave que permitía descifrar varias imágenes
22 -2 -1 -1 +1 +1 +2 2843 2843 2843 2843 2841 2843 2841 2841 2843 22 -2 -1 -1 +1 +1 +2 2844 2677 2841 2844 2844 2842