
El Bosco fundió sonrisas y lágrimas, que hasta en la vida real las expresiones de tristeza extrema y de alegría extrema se funden y confunden. En la escena, las cabezas con expresiones de tristeza extrema también parecían reír incontroladamente, como si se estuvieran partiendo de la risa, literalmente, pues eran cabezas partidas, unidas por los reflejos. Puestos a elegir, es mejor reír que llorar, o llorar de risa. La vida hay que afrontarla siempre con eterno optimismo, más aún en la desdicha 4245; porque el optimismo, esencia de la felicidad, es un árbol mágico que brota del corazón y da por frutos los más maravillosos pensamientos, capaces de vencer a la infelicidad, al dolor e incluso a la muerte 4246, tres estados que a la sombra de este gran árbol de la vida optimista quedan reducidos por el espíritu a meras fantasías corpóreas. 4245 Juan 16, 33 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 4246 rtve 13tv sialavida25m abc intereconomia larazon:[1 2] abc youtube rtve wiki elpais cincodias elmundo bbc elpais:[1 2] abc elmundo larazon vatican EL JARDÍN DE LAS DELICIAS .PI A LAS 12. A estas ideas andaba dándole vueltas cuando, de pronto, desaparecieron todos los reflejos y solo quedó ante mí el panel original, que giró ciento ochenta grados hasta ponerse cabeza abajo, sin que la rotación pareciera afectar a los personajes

y elementos de la escena, que siguieron en sus sitios, moviéndose ligeramente, como antes 4247. 4247 google:[imágenes web] 4248 Kim (1901), de Rudyard Kipling (Bombay, 1865 R Londres, 1936). gutenberg wiki EL TORO Y entonces quedé fascinado al descubrir las increíbles imágenes que el Bosco había pintado en el paraíso del revés. De entre todas ellas destacaba la bellísima, serena y ensoñadora cabeza (174) de un toro rojo sobre un campo verde 4248, cabeza a la que daban forma el lago azul, la fuente y el verde césped del fondo: dos aves sobre dos cilindros transparentes incrustados en la roca, sustento de la fuente, sugerían los ojos cerrados; la roca era su cerebro, rebosante de riquezas; debajo, en el entrecejo, aparecía la base de la fuente, con el búho cabeza abajo en la apertura circular; y más abajo, en el alargado cuerpo de la fuente, aparecía el hocico, entre los frutos laterales de la fuente, frutos que a su vez marcaban los pómulos; la boca se sugería un poco más abajo, también sobre la fuente, entre las esferas traslúcidas; de aquí hacia abajo, la fuente delineaba una larga y puntiaguda barba; los dos chorros de agua que más se abrían daban forma al contorno de la cara de este fantástico toro; los