piedras preciosas, y las aguas llenas de riquezas, 
y los pájaros, símbolo de ángeles bienaventurados. 
Y allí estaba, sentado en su trono bajo la montaña, 
el emperador Amarillo, aquél a quien la leyenda 
atribuía el origen de la medicina tradicional china 
y hasta del lenguaje de símbolos con el que los 
chinos expresan su ideas. El lenguaje de símbolos 
que el Bosco inventó no era menos complejo, ni 
menos expresivo. 

Todo parecía interconectado en El jardín de las 
delicias, como en una tela de araña. La imagen 
del emperador, su conexión con el mandril, su 
localización en el paraíso, su posición rebajada 
respecto al pantocrátor… todo sugería múltiples 
relatos, a cuál más sorprendente. El trono del 
pantocrátor se transformaba en una vaca (127) 
sagrada panza arriba, sus ubres en las fuentes. El 
trono del pantocrátor, pero sobre todo el del 
emperador, justificaban la existencia del pájaro en 
su trono, y sus quehaceres, en el panel del 
infierno; y viceversa. De hecho, la figura del 
emperador en el paraíso del panel izquierdo 
justificaba la existencia de su reflejo en el 
infierno del panel derecho, proyectándose la 
cabeza del emperador .de frondoso bigote y 
barba arbórea, en el panel del paraíso., en la del 
Infierno .de nariz y boca de tronco seco, en el 
panel del Apocalipsis.. Ambas cabezas 
aparecían a una altura similar; y tenían tamaños 
similares; e incluso sus cuerpos podían

relacionarse entre sí. El Bosco parecía estar 
sugiriendo con todo esto el tránsito de este 
personaje, desde el principio de los tiempos hasta 
el final de los tiempos. 

El emperador de la China no solo parecía mirar 
de frente: también parecía girarse para mirar a 
Dios Hijo, Adán y Eva. En un ejemplo de esta 
nueva pose (128), la boca se trasladaba a unos 
árboles del fondo, un ojo se trasladaba al reflejo 
especular de la misma alimaña, el otro ojo se 
trasladaba a una alimaña distinta, y la nariz se 
trasladaba a otro alimaña. Las nuevas cabezas 
giradas aparecían completamente a la vista en el 
panel original, por girarse hacia su derecha y 
mostrar sus dos ojos, nariz y boca dentro de los 
límites del panel; y podían tomarse como 
fotogramas de una misma secuencia de la cabeza 
del emperador, si bien sus rasgos parecían 
occidentalizarse, apuntando con ello a otros 
emperadores y reyes que extendieron su poder 
sobre la faz de la tierra. Cada hemisferio de la 
cabeza simétrica del emperador de la China 
sugería esta y otras cabezas. 

El eje de simetría en esta zona de pecado y la 
multiplicidad de cabezas sugerían la idea de 
cabezas partidas, como si el cerebro estuviera 
dañado o partido en dos hemisferios 
independientes .imagen y reflejo., con 
conciencia propia, y consecuente trastorno de
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