2753

que es el universo .el damaru, en el paraíso, también era reloj de agua.. Es el tiempo el que arrastra al ser humano; es el tiempo quien lo mueve. El cono superior del reloj es símbolo de la vida, pues todos los granos se mueven. El cono inferior es símbolo de la muerte, pues ya no existe movimiento, pues el tiempo ya es pasado. Una vez que toda la arena .o agua. pasa al otro lado, basta con darle la vuelta al reloj para que el tiempo comience a fluir de nuevo. Fue pensarlo y ocurrir. De pronto, todo el cilindro comenzó a rotar hasta completar un giro de ciento ochenta grados, igual que lo había hecho antes, en sentido contrario a las agujas del reloj y respecto al eje horizontal que iba de mi derecha a mi izquierda. Y ante mí apareció la misma imagen que antes de la rotación, porque ahora la imagen sobre el cilindro era invariable a esta rotación. El reloj del universo nunca agota su tiempo, porque el tiempo le fluye constantemente en ambas direcciones, cual sinfonía del Tran-sitar. Y en este punto se desvaneció la música y cada sitar volvió a transformase en su correspondiente hombre rata. Y el reflejo inferior desapareció. Y el cilindro volvió a ser arco. WAGNER Y entonces escuché otra melodía inconfundible, la cabalgata de las valquirias, el comienzo del

2754

tercer acto de Die Walküre 4117, que sonó con la fuerza de una celestial orquesta filarmónica. Y se fueron iluminando como estrellas los ojos de los personajes del tríptico, e incluso los de las gigantescas cabezas, que se hicieron aún más reconocibles. E imaginé, en algunos de los personajes de la escena, a algunos de los personajes de la fantástica tetralogía de Richard Wagner. En el hombre contra las tablas, acosado a los pies del panel derecho, en primer plano, creí ver a Siegmund, el hombre que prefirió acabar en el infierno antes que ir al Valhalla y no poder encontrar allí a su amor, Sieglinde: «Muss ich denn fallen, / nicht fahr' ich nach Walhall: / Hella halte mich fest!». Sieglinde aparecía junto a él, tras el tablón; portaba el agua para calmar su sed e intentaba defenderle del peligro. Y también creí reconocer a Notung, la espada que Wotan, dios de dioses, clavó en el tronco de un fresno junto a la casa de Sieglinde; la misma espada que hirió el tronco al clavarse en él hasta los gavilanes; la misma espada predestinada a Siegmund; la misma espada que finalmente se volvió contra él, entre perros infernales; la misma espada que ahora creía ver en primer plano, hiriéndole en el pecho. Y el Bosco se transformó en Wotan .o 4117 Die Walküre (1851R1856), primera jornada del festival dramático escénico Der Ring des Nibelungen, de Richard Wagner (Leipzig, 1813 R Venecia, 1883).

21 -2 -1 -1 +1 +1 +2 21 -2 -1 -1 +1 +1 +2