EL CABALLERO, LA MUERTE Y EL INFIERNO (1514), DE DURERO 

La escena que contemplaban mis ojos, plagada 
de fantásticos espectros y fantasmas llegados 
desde los abismos del Hades, me trajo a la 
memoria un grabado de Durero, de 1513, El 
caballero, la Muerte y el Infierno 4076, una de sus 
tres obras maestras dentro del grabado de gran 
formato. Durero, de tan buena técnica como 
limitada fantasía, se aferra en esta obra a la 
realidad de lo visible para representar la escena. 
El Bosco, de tan buena técnica como ilimitada 
fantasía, vuela al universo de los espíritus para 
captar su esencia y representar la complejidad e 
inmaterialidad de lo invisible. En el grabado de 
Durero, el Infierno tiene cabeza de cabra con 
hocico de cerdo: he ahí la cabeza (69) de cabra 
con el cerdo en su hocico, en el panel derecho de 
El jardín de las delicias, del Bosco. En el 
grabado de Durero, la Muerte no es un esqueleto: 
su demacrado rostro tiene carne e incluso barba y 
cabello; y su cuerpo está cubierto por una túnica; 
y serpientes rodean su cabeza y cuello; y su 
mano derecha muestra un reloj de arena; y 
cabalga sobre un flaco rocín que porta una 

4076 Knight, Death and the Devil (1513-1514; grabado; 
24,4 cm × 19,1 cm), de Albrecht Dürer, The Metropolitan 
Museum of Art (43.106.2), Nueva York. 

metmuseum:[obra]
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