ejemplos. Algo así podía hacerse con una 
aventura del Quijote, aquella que narra las 
extrañas cosas que en Sierra Morena sucedieron 
al valiente caballero de la Mancha, y de la 
imitación que hizo a la penitencia de Beltenebros. 
Trocando con ingenio las letras de la palabra 
«Beltenebros» se llegaba a la sentencia «sobre 
Betlén» 3943, semilla de la que brotaban fácilmente 
sorprendentes teorías que, por disparatadas, 
aseguraban ventas infinitas en nuestros tiempos, 
que no en los del autor del texto original, en los 
que solo hubieran causado carcajadas, tantas que, 
de haber sido consciente de ello el autor, bien se 
hubiera cuidado de incluirlas en el texto o 
agruparlas en un epílogo, por ser el mover a risa 
uno de los objetivos de su obra, tal y como 
afirmaba el prólogo. 

3943 wiki 

3944 El ingenioso hidalgo don Quixote ºcha (Madrid, 1605; edición 
príncipe; impresor: Juan de la Cuesta), de Miguel de Cervantes 
Saavedra (España, ¿Alcalá de Henares, 1547? R Madrid, 1616), 
Biblioteca Nacional de España (Cerv/118), Madrid. 

bne:[122v (269) catálogo] wiki:[cap.XXV obra] 

Beltenebros, es decir, Amadís de Gaula, era 
para don Quijote «el primero, el único, el señor 
de todos cuantos caballeros andantes hubo en su 
tiempo en el mundo» 3944, que no es poco decir. 
Las aventuras de Beltenebros, narradas en Los 
cuatro libros de Amadís de Gaula y en las otras 
decenas que como secuelas le siguieron .y en

esto los tiempos no parecían haber cambiado 
mucho., eran para don Quijote el paradigma de 
ejemplo a seguir. El segundo de esos libros narra 
cómo Amadís de Gaula, tras vagar por el bosque 
huyendo del mal de amores, encuentra junto a una 
fuente a un ermitaño al que ruega le deje vivir 
con él en la soledad de su ermita, situada en lo 
alto de una estrecha peña llamada Peña Pobre, en 
mitad de la mar 3945. El buen ermitaño accede 
compasivo, no sin antes advertirle de la dureza de 
este tipo de vida. Amadís también le ruega que no 
mencione a nadie su nombre, y que invente él 
mismo otro nombre para llamarle, y que si acaso 
muriese se lo haga saber a sus hermanos, porque 
le lleven a su tierra. «La vuestra muerte y la vida 
es en Dios», replica el ermitaño, hombre de misas 
desde hacía cuarenta años, «y no habléis más en 
ello que él os dará remedio si le conocéis y amáis 
y servís como debéis, mas decidme: ¿qué nombre 
os place tener?». Amadís responde como antes, 
dejando la elección en manos de este buen 
hombre. Al verle «tan hermoso y de tan buen 
talle», el ermitaño concluye: «Yo os quiero poner 
un nombre que será conforme a vuestra persona y 
angustia en que sois puesto, que vos sois 
mancebo y muy hermoso y vuestra vida está en 
grande amargura y en tinieblas, quiero que hayáis 
nombre Beltenebros». 

3945 2 Samuel 22, 47 vatican:[español latín] latinvulgate biblos
21 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://es.wikipedia.org/wiki/Bel%C3%A9n http://bibliotecadigitalhispanica.bne.es:80/webclient/DeliveryManager?application=DIGITOOL-3&owner=resourcediscovery&custom_att_2=simple_viewer&pid=1804836 http://catalogo.bne.es/ http://es.wikisource.org/wiki/Don_Quijote,_Primera_Parte:_Cap%C3%ADtulo_XXV http://es.wikipedia.org/wiki/Don_Quijote_de_la_Mancha 21 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=2%20Samuel%2022&version=NVI http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__P85.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_vt_ii-samuelis_lt.html#22 http://www.latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=0&b=10&c=22 http://www.biblos.com/text/2_samuel/22-47.htm