inferior, permitía contemplar una variopinta gama 
de expresiones: desde el rostro serio de una niña, 
hasta el de un hombre de sonrisa jocosa. Eran 
simples efectos visuales, pero muy reales, efectos 
que había que tener en cuenta a la hora de 
contemplar un cuadro desde una determinada 
posición. De hecho, los efectos eran tan reales 
que, si el soporte de La Gioconda se fuera 
curvando con el tiempo .algo que al parecer 
había ocurrido., esa misma curvatura sería la 
responsable del cambio en la percepción subjetiva 
de la imagen. 

Lo que hice a continuación con el programa fue 
algo equivalente a colocar un espejo plano en 
vertical a la izquierda de La Gioconda, en la 
región del final de su cara. Situé el eje especular a 
la altura del extremo del dedo índice de su mano 
derecha. Repliqué la zona a la izquierda del eje, la 
procesé para obtener su imagen especular y 
coloqué ambas zonas juntas. El resultado fueron 
dos Giocondas, imágenes especulares la una de la 
otra, con sus cabezas y torsos unidos, adoptando 
la forma de un cáliz en el que la base eran los 
pechos y la copa las dos cabezas. La parte 
derecha de la copa estaba formada por una cabeza, 
y la izquierda por la otra. De los cuatro ojos que 
se veían, los dos ojos del centro formaban… ¡Sí! 
¡Un rostro masculino! 

La cara que formaban aquellos dos ojos no 
podía pertenecer a una mujer, sino solo a un

hombre. La clave estaba en las sombras y zonas 
oscuras. Era la sombra tan acusada en torno al ojo 
izquierdo de La Gioconda la que le dotaba de ese 
eminente carácter masculino. ¿Pintó Leonardo 
ese ojo tomando como modelo el ojo de un 
hombre? ¿Quién sirvió de modelo? ¿Él mismo? 
¿Francesco del Giocondo? ¿Su amante? Se me 
antojaba un misterio difícil de resolver, tan difícil 
como inútil. A fin de cuentas, La Gioconda me 
parecía una obra sobrevalorada 3936, tanto como 
infravaloradas habían sido las obras del Legado 
Picasso de 19813937. La Gioconda se había hecho 
famosa gracias a las exasperantes .por 
periódicas y vacuas. campañas de propaganda 
dirigidas por hordas de insensatos con infinito 
afán de protagonismo, que elegían esta obra para 
hacer allí sus necesidades, para defecar sobre ella 
escatológicas bombas, destinadas a explotar el 
cerebro de las masas ignorantes, cual cantos de 
exaltación al amado líder. Todas esas tonterías de 
que si la modelo sonríe o no sonríe, de que si se 
llama así o asá, de que si aquí aparece un 
minúsculo no sé qué, de que si siete y dos son 
nueve, todas esas gilipolleces encumbradas 
artificiosamente a grandes misterios, daban de 
comer a muchos a costa del erario público, amén 
de engañar al mundo entero. Los había tan ciegos 

3936 abc cincodias 

3937 elpais dariofo google:traductor
21 -2 -1 -1 +1 +1 +2 21 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.abc.es/20120327/cultura-arte/abci-gioconda-201203271647.html http://cincodias.com/cincodias/2014/09/16/economia/1410863716_192717.html http://elpais.com/cultura/2012/09/30/actualidad/1349032776_890727.html http://www.dariofo.it/content/picasso-desnudo-dario-fo-e-franca-rame-al-teatro-dal-verme-17-e-19-settembre http://translate.google.com/translate_t