unos pasos separaban ambas obras, que además 
son de la misma época. Lo que había en aquel 
fantástico cuadro surrealista, lo que me 
impresionó sobremanera el día que lo vi, y que 
incluso me llevó a relacionarlo con El gran 
masturbador, parecía estar ahora lanzándome 
mensajes como flechas desde mi inconsciente. 
Ese cuadro, el Hombre invisible, era el único 
responsable de que ahora estuviera viendo en 
La Gioconda todo lo que creía ver. Me conecté al 
Reina Sofía, accedí a la página con el listado de 
las obras de Dalí y busqué ese lienzo. Al 
contemplarlo respiré tranquilo. Mi esquizofrenia 
no era tal. Había una base real que justificaba mis 
pensamientos: era ese cuadro de Dalí el que 
estaba viendo en La Gioconda. 

EL HOMBRE INVISIBLE (1930), DE DALÍ 

El cuadro de Dalí, como La Gioconda, como la 
Venus de Apelles, estaba inconcluso, y aun así 
era una obra maestra. Unas manos en el centro 
simbolizaban los ovarios. Las perlas en sus dedos 
eran ovocitos. Los pliegues eran trompas de 
Falopio. Y el útero, coronado como Santo Grial 
de la vida, sus contornos presagiando el destino, 
albergaba una perla fecundada por la luz de la 
vida. En torno a la vagina, penetrada con la fuerza 
de un león por un órgano tubular, caían los 
fluidos en cascada desde un lago. Era la imagen 
surrealista de la fecundación. Allí estaban los

glúteos y la espalda que yo veía en La Gioconda, 
fundiéndose con la cabeza invisible de un hombre 
invisible, que era hombre y mujer al mismo 
tiempo, como La Gioconda, y que, sentado en un 
pedestal, miraba de frente, impasible. Allí estaba 
el pórtico entre cuyas columnas posaba La 
Gioconda, sonriente, como Gala. Y en el vientre 
de dos sirenas florecía la vida. Y a su lado unos 
padres festejaban la felicidad del nacimiento con 
sus hijos. 

Las manos de La Gioconda, las manos de El 
hombre invisible, y hasta las manos de María 
Magdalena en el Guernica… Leonardo da Vinci, 
Dalí, Picasso… Solo los genios logran ver con 
ojos de artista las obras de otros artistas. Solo 
ellos, conocedores de la importancia de cada 
pincelada, pueden transformar sus ideas y 
sentimientos más profundos en pintura, y 
transmitir sus secretos y su belleza a través del 
tiempo. La conexión de Dalí con esta obra de 
Leonardo da Vinci era aún más estrecha y 
evidente. En la página del Reina Sofía que 
mostraba las trece obras de Dalí que albergaba el 
museo aparecía, junto al El gran masturbador y a 
El hombre invisible, Monumento imperial a la 
mujer niña 3932, obra que llamaba la atención por 

3932 Monumento imperial a la mujer niña (1929; óleo sobre lienzo; 
140 cm × 81 cm), de Salvador Dalí i Domènech, Museo Nacional 
Centro de Arte Reina Sofía, Madrid. 

museoreinasofia:[obra Dalí] salvador-dali wiki
21 -2 -1 -1 +1 +1 +2 21 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.museoreinasofia.es/ http://www.museoreinasofia.es/museoreinasofia/live/coleccion/obras/monumentoimperial.html http://www.museoreinasofia.es/museoreinasofia/live/coleccion/autores/dali-salvador.html http://cataleg.salvador-dali.org/cataleg-2/ffitxa.php?num=236&%20img=0&lletra=0&pos=264 http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Salvador_Dali