armadura parezca distinta: es lo que ocurre con 
los instrumentos transpositores, todo depende de 
cómo se afinen. 

.¿Qué es la armadura? .pregunté por 
curiosidad, aún pensando en Carlos V. 

.Son los signos de sostenidos y bemoles que 
se ponen entre la clave y los números que indican 
el compás, así se evita tener que escribirlos junto 
a cada nota. Todas las notas de la partitura que 
tengan la misma tonalidad que marca la armadura, 
independientemente de la octava en la que estén, 
se tienen que tocar como si tuvieran el signo 
escrito a su lado. Por ejemplo .y se fue al 
principio de la sinfonía., en este pentagrama 

 

el bemol más alto está marcando un Mi y por eso 
la cuarta nota, la blanca en el segundo compás, 
que es un Mi, se tiene que tocar como si fuese un 
Mi bemol, las cuatro notas serían: Sol, Sol, Sol, 
Mi bemol. Esto tiene relación con las escalas y el 
sistema de tonalidades, no es muy complicado. 

.Entendido. 

.Volviendo al análisis anterior: luego, los 
violines en piannisimo cantan «Domine. Domine. 
Domine» y dan entrada a toda la orquesta en 
fortissimo y en la tonalidad de Do mayor. El 
viento metal se impone y repite con el mismo 
fraseo: «Usquequo. Usquequo. Domine. Domine»,

los violines vuelven a susurrar en pianissimo 
«Domine. Domine. Domine», y tras una breve 
coda se llega al final de la exposición. Vamos a 
escucharla toda otra vez. 

Y sobre la música me fue indicando la entrada 
de las voces de los hombres, de las mujeres y 
ancianos, y de los niños, y del instante en el que 
los pequeños repetían el «et verus». Al finalizar la 
exposición paró el equipo y continuó con los 
comentarios. 

.Ahora llega la primera variación de la 
exposición. La cadencia se dobla, la cuerda 
desarrolla la melodía en semicorcheas, seis por 
compás, el clarinete de fondo se mantiene 
constante, y se marca el ritmo con el pizzicato de 
la cuerda. La frase «Usquequo, Domine sanctus et 
verus», en doce notas, puede encajarse seis veces, 
primero cuatro en las violas y chelos, luego una 
en los violines, comenzando en el «et verus», y la 
última en la flauta, también comenzando en el «et 
verus»: serían las voces de los hombres, mujeres 
y niños, en el mismo orden que antes. A partir de 
ese momento se retoma la estructura de la 
exposición y se continua como antes hasta llegar 
al final. Vamos a escucharlo. 

Y fue cantando sobre la música las seis 
repeticiones de la frase «Us-qu-e-quo, -Do-mi-ne 
-sanc-tus -et -ve-rus» y el resto de motivos. 
Luego detuvo el CD y siguió comentando la 
partitura.
21 -2 -1 -1 +1 +1 +2 21 -2 -1 -1 +1 +1 +2