estas dos ideas a la mente. Perdona la 
interrupción. 

.Para nada. Eres un mar de datos. De hecho, 
la melodía que cantan los niños de San Ildefonso 
es también muy simple, suben en la escala y 
luego bajan, algo parecido a lo que hacen las 
voces de los niños en este movimiento .y 
entonó el tema: 

 

 

 

Bueno .me dijo., te sigo comentando la 
partitura .y volvió a señalar el pentagrama.. 
Inmediatamente después viene un pasaje muy 
curioso: las voces de los adultos matizan esa 
melodía como queriendo enseñarles a los niños a 
decir la frase correctamente: «Usquequo, Domine, 
sanctus et verus» .y entonó el pasaje..



Y los niños repiten la parte final, «et verus», y los 
padres y abuelos complacidos les confirman la 
corrección de sus palabras repitiéndoles «et 
verus». Es un recurso maravilloso, muy tierno, 
que le da un carácter único a este momento. El 
mérito de Beethoven es enorme: es capaz de 
horrorizarnos con la Muerte y el Infierno en el 
primer movimiento, y de transportarnos al cielo y 
hacernos sonreír en el segundo. Este recurso se 
volverá a aplicar más delante de una manera 
magistral, ya verás .y me dedicó una mirada de 
complicidad.. Vamos de nuevo al pentagrama: 
todas las frases se pueden identificar por sus tres 
primeras notas, ascendentes. Ninguna nota del 
tema o motivo alcanza a un tono superior al de la 
última de estas tres notas. Con la llegada del 
segundo tema en los clarinetes y los fagots se 
rompe esa barrera. Las voces siguen insistiendo 
en la pregunta «Usquequo. Usquequo». Mira .y 
señaló al pentagrama del clarinete entonando el 
motivo.: 

 

 

La partitura para el clarinete se suele escribir en 
un tono más alto que su sonido real, en realidad 
se dice una segunda más alta, y de ahí que la
21 -2 -1 -1 +1 +1 +2 21 -2 -1 -1 +1 +1 +2