
que se hace más real. La huida está siendo tan prolongada y extenuante que se llega incluso a percibir el jadeo de la persona cuando se detiene un momento para tomar aire: la inspiración y la expiración se sugieren con distintos tipos de instrumentos, los de viento y los de cuerda, respectivamente. Fíjate .y señaló esas notas., las seis notas están todas en Do sostenido, en distintas octavas, y siguen una secuencia: inspira, expira, inspira, expira, inspira, expira. Se tocan a un volumen muy bajo, sempre piu piano, que acentúa el cansancio del que respira. La secuencia se repite modulada. Cuando lo oigas, seguro que lo vas a reconocer. Inmediatamente después aparece la amenaza, fugazmente, a cierta distancia, y el jadeo posterior incorpora ese susto. Y entonces llega el final del desarrollo, y la amenaza vuelve a aparecer pero esta vez con toda su fuerza, delante de la persona. Y es en este punto donde comienza la recapitulación. Voy a poner el desarrollo completo. Y fue comentando de nuevo todos estos instantes mientras sonaba la música. Luego paró el equipo. .¿Qué te parece? .inquirió.

.El momento del jadeo es genial. .¿Verdad? .dijo asintiendo con la cabeza para luego volver al pentagrama.. Ahora llega la recapitulación y se vuelve a la estructura de la exposición. Tras el tema principal, fortissimo, se sigue en piano hasta llegar a este calderón sobre un silencio: la orquesta se detiene y sólo se escucha al oboe, a la persona perseguida, exhausta, que se lamenta, que suplica, que recuerda. El oboe ocupa en la partitura el lugar que en la exposición se destina al motivo con las cuatro primeras notas del tema principal en fortissimo. Esas cuatro notas se suprimen aquí, se hace callar a la orquesta y se deja escuchar solo el lamento del oboe, como si la Muerte se parase un instante a contemplar a la persona vencida. Entonces, en crescendo, se retoma la estructura de la exposición, la idea de la persecución, como si la persona recurriese a sus últimas fuerzas para continuar la huida. Luego llega el solo de las trompas, que suena a melancólico recuerdo del pasado, y con mínimas variaciones se alcanza la parte final del movimiento. Cambia la tonalidad y el ritmo se hace ahora muy marcado, retomando el camino de la desesperación. Y entonces suena