simbolizaría el del águila que anida en lo alto de 
la pirámide, en el reverso, y del que nacería 
George Washington), es una boca de una 
cabeza (40) que tiene por ojos (41) los dos unos a 
la izquierda cuando la nariz se sitúa en el sello de 
la Reserva Federal, y que tiene por ojos (42) los 
dos unos de la derecha cuando la nariz se sitúa en 
el sello del Departamento del Tesoro. Y algo 
similar ocurre en el reverso: los unos laterales son 
ojos (43), y los sellos bocas abiertas; y la 
pirámide es una lengua triangular (44) en una 
boca abierta que clama al cielo como lo hace la 
mujer con el niño en el Guernica; el águila dentro 
del círculo es un símbolo del polluelo (45) dentro 
de su huevo, y conecta con el niño en manos de la 
mujer; los dos emblemas laterales apuntalan las 
patas del toro. También hay una cabeza (46) en el 
sello circular del Departamento del Tesoro, verde 
y luminoso; está en el escudo: la balanza 
equilibrada da forma a los ojos; la escuadra, con 
la punta hacia arriba, hace de nariz; y la llave 
cierra la boca. 39 puntos .3 veces 13. recubren 
la cara pecosa. La llave, que cierra la boca, funde 
en un solo símbolo lo privado y lo secreto. El 
paralelismo es sorprendente. Jesucristo y los doce 
apóstoles: «IN GOD WE TRUST». El oro y los 
doce bancos de propiedad privada de la Reserva 
Federal: «IN GOLD WE TRUST». La ley obliga 
a mantener en secreto la identidad de los 
accionistas privados de los doce bancos de la

Reserva Federal. Si las entidades financieras 
privadas que controlan el precio de las acciones 
también controlaran las decisiones monetarias de 
la Reserva Federal, se daría la paradoja de que les 
saldría muy rentable hundir los mercados de 
valores para luego tomar dinero prestado de la 
Reserva Federal a precio cero alegando un 
hipotético colapso financiero, alegación que más 
bien sería una amenaza de lo que estarían 
dispuestos a hacer si se les negara el dinero. Con 
ese dinero comprarían productos financieros a 
precios de ganga. Luego, con el tiempo, llevarían 
de nuevo las bolsas a máximos e intercambiarían 
el papel por el flujo de dinero que entra en bolsa 
procedente de pensiones y de inversiones 
empresariales, que serían los que perderían en 
favor de la banca privada. 

.Parece un buen sistema de control de la 
inflación .dijo Marianne con ironía. 

.Bueno y rentable: eliminan dinero del 
mercado metiéndoselo en su bolsillo. 

.Lo mismo hacen los planes de pensiones 
privados: parecen condenados a robarse los unos 
a los otros. 

.Y no hay nada de malo en ello. Todos los 
que invierten en productos financieros lo hacen 
con una misma intención: rentabilizar su 
inversión. El dinero que unos ganan es el dinero 
que otros pierden. Esas son las reglas del juego.
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