acabó siendo conocido como el «sello ilegal». En 
el diseño actual, las estrellas son de cinco puntas, 
y se alinean según el mismo patrón: 1, 4, 3, 4, 1. 

 

 

 

Y es una pena; porque se perdió el simbolismo 
original: las estrellas de seis puntas que se unen 
en constelación, en una estrella mayor, también 
de seis puntas, dan a entender que el todo 
representa en todo a las partes, que la unión hace 
la fuerza, pues se trata de una unión que refleja al 
individuo y lo amplifica. La constelación, la gran 
estrella de seis puntas, se convierte además en el 
alma del águila, que forma otra estrella de seis 
puntas con su cabeza, alas, patas y cola. El águila 
representaría al ser superior, corpóreo y 
consciente, que forman los individuos iguales al 
unirse en una forma que es reflejo de la suya. 
Todo este simbolismo se rompe al introducir 
estrellas de cinco puntas. En fin, una lástima. 
Unas décadas más tarde, con motivo del

centenario de la Declaración de Independencia de 
1776, el Departamento de Estado ordena un 
nuevo sello: lo graba Herman Baumgarten (de 
Washington, DC) en 1877, que se ajusta al diseño 
del sello de 1842, incluyendo sus errores. El 1885 
se comienza a utilizar un nuevo sello. El grabador 
es James Horton Whitehouse, diseñador jefe de 
Tiffany & Co. Su sello es el que más se acerca al 
actual, de todos los existentes hasta esa fecha. 
Regresan las trece flechas. La rama de olivo tiene 
ahora trece hojas y trece olivas. Una círculo 
formado por 19 nubes (hoy en día son 14) rodea a 
las trece estrellas, que siguen siendo de cinco 
puntas. El aspecto del águila cambia de forma 
radical. El sello dura diecisiete años. El 1904 se 
pasa a utilizar un nuevo sello. Lo graba Max 
Zeitler, de Bailey Banks & Biddle, de Filadelfia, 
al que se le ordena que reproduzca lo más 
fielmente posible el diseño de 1885. El sello se 
utiliza durante 26 años. En 1986, la Oficina de 
Grabado e Impresión elabora un sello maestro 
que se utiliza para producir el sello actual, y otros 
futuros. El reverso del Gran Sello (la pirámide 
coronada por el Ojo de la Providencia) sólo existe 
como diseño y nunca se ha grabado. La imagen 
que aparece en el billete de un dólar se basa en un 
dibujo de 1856 que apareció en la revista 
Harper.s New Monthly Magazine, en un artículo 
que Benson J. Lossing escribió sobre el Gran 
Sello. En 1935, el Departamento del Tesoro envió
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