
inconfundible dibujo de la fuente de Cibeles 3743. Luego miré la llave: la cabeza de la llave dorada tenía grabado en ambos lados el archiconocido logotipo de Correos (la corona sobre la cornamusa) y debajo aparecía el número 666. 3743 wiki .No me explico cómo puede haber llegado este llavero hasta aquí .le comenté a Marianne. .La llave tiene el logotipo de Correos. .Y en el llavero aparece la Cibeles. Precisamente junto a la Cibeles hay una oficina de Correos. .Quizá sea de allí. .Sí, quizá sea de allí .susurré mientras buscaba alguna explicación para aquel llavero y aquella llave.. El número podría indicar el cajetín de un apartado postal. .¿Nos acercamos hasta la oficina y lo comprobamos? .dijo Marianne, tan intrigada por aquella llave como lo estaba yo. Y así lo hicimos. Apenas tardamos unos minutos en llegar. Tras entrar en la oficina fuimos directos a la zona de los apartados postales. Antes de hablar con algún empleado teníamos que comprobar que existía un cajetín con el número 666 y que la llave dorada lo abría. Y, efectivamente, el cajetín seiscientos sesenta y seis existía: «666» ponía el rótulo pegado a la chapa.

.Bueno. Veamos si la llave lo abre .dije con gesto circunspecto. Metí la mano en el bolsillo, saqué la llave e intenté introducirla en la cerradura. La llave entró sin problemas. Al girarla un poco, la cerradura pareció ceder. Y al girarla del todo, el cajetín se abrió. En el interior vimos que había una carta y un pequeño estuche de terciopelo azul, como de anillo de joyería. Por un instante, Marianne y yo nos miramos en silencio. Su cara era pura incertidumbre. La mía no debía serlo menos. .En el remite de la carta debe aparecer el nombre del propietario del apartado postal .dije.. Voy a comprobarlo. Cuando saqué la carta del cajetín y vi qué nombre estaba escrito en el remite, el corazón me dio un vuelco. .¿Qué nombre pone? .preguntó Marianne un tanto preocupada por el repentino cambio de expresión que notó en mi rostro. Mis ojos, confusos, miraron entonces a los suyos para pronunciar el nombre escrito en el remite. .Pone… «Marianne Carpenter Li». .¡Mi nombre! Marianne quedó perpleja, desencajada, pálida, como si el nombre que acababa de pronunciar fuera el último sobre la tierra que esperara oír salir de mis labios. .Aquí lo tienes .y le entregué la carta.