la sociedad, para darle vida, le muerden luego en 
la yugular para chuparle el excedente. La 
inflación, las caídas bursátiles, las pérdidas de 
valor de los activos… son medidas dirigidas a 
diezmar el poder adquisitivo de la población y a 
someter a las masas a la dictadura del ordeno y 
mando. Con esta sangre se escribe la ley del 
dinero que gobierna el mundo. Así se regula la 
naturaleza. Y algunos le sacan un gran partido, 
siempre a costa de una ciudadanía encarcelada en 
la ignorancia: los doctos profesores de las 
finanzas enseñan mal a sumar a sus alumnos, y lo 
hacen con premeditación y ánimo de lucro. Sólo 
el camino del conocimiento y el respeto mutuo 
puede acortar las diferencias de riqueza. Pero el 
poder, que lo sabe, siembra de minas el trayecto, 
para que sólo unos pocos puedan revivir aquel 
milagro antiguo, el de ver multiplicados sus panes 
y sus peces. 

Marianne pasó unas páginas del libro y me 
mostró un gráfico del Ibex con varios impulsos 
situados en mínimos consecutivos. 

.Fíjate en este gráfico .dijo.. Cada vez que 
se genera un nuevo impulso, el precio medio 
relativo al origen del impulso actúa como un 
punto de apoyo que no existía en ciclos anteriores. 

El eco de estas últimas palabras resonó en mi 
memoria: «… como un punto de apoyo que no 
existía en ciclos anteriores».

Marianne pasó unas páginas más; parecía 
buscar algo. Y entonces se paró en una hoja. Por 
un instante me lanzó una mirada seria, fría. Luego 
me enseñó la hoja. Había dos gráficos del Ibex, 
con dos flechas que indicaban dos puntos en los 
que el precio tocaba el precio medio relativo. 
Junto a las flechas aparecían dos rótulos: el 
primero decía «11S» y el segundo «11M».
21 -2 -1 -1 +1 +1 +2 21 -2 -1 -1 +1 +1 +2