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indicar si es o no es real un símbolo que el espectador ha creado en su intento por entender la obra; sólo el artista podría decir si tal interpretación dirigió o no su mente en el proceso creativo. A falta de su opinión, todo son conjeturas. Los intentos de deslegitimar un símbolo basándose en datos de la vida y obra del pintor corren el riesgo de eliminar lo que de novedoso el autor hubiera deseado introducir en esa obra concreta. Sí se puede, sin embargo, legitimar un símbolo apoyándose en relaciones y razonamientos consistentes; y si se alcanza un resultado satisfactorio, que además ensalce la figura y obra del artista, la admisión del símbolo como válido nunca redundaría en perjuicio del artista, ni de su obra, y sólo serviría para ensalzar su genialidad y las posibilidades expresivas del arte: se non e vero, e ben trovato». La conclusión me pareció obvia. La obra de arte es el punto final del proceso creativo, el vértice de la pirámide creadora. Cuanto mayor es el talento del creador, mayor es la pirámide intelectual y emocional que sustenta al vértice, como así lo notará el espectador al analizar la obra e intentar reconstruir la pirámide a través de su particular interpretación del vértice. En cuanto al proceso creativo, hay que ir por partes: muchas partes del proceso creativo .pensamientos y sentimientos que lo sustentan segundo a segundo. no aparecen de manera decodificable

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en la obra final, pues no es factible, por lo que nunca llegarán a conocerse a menos que el creador las desvele por otros medios; otras partes del proceso creativo sí se plasman de forma parcialmente decodificable, lo que permite intuirlas, pero sólo de forma incierta; otras partes del proceso, sin embargo, se plasman de tal forma que la verosimilitud y la imaginación del espectador pueden llegar a descubrirlas por completo si quien analiza la obra entra en resonancia con el talento creativo del creador, objetivo tan difícil como complejo sea el creador; y, finalmente, otras partes del proceso creativo sí se plasman tal y como fueron concebidas y aparecen evidentes a la vista de todos. El universo simbólico en una obra de arte puede hacerse más o menos evidente dependiendo del talento del pintor y su interés por que su universo no pase inadvertido. El tercer nivel de significación en El Descendimiento es complejo. La metáfora de Jesús como instrumento de Dios que lanza al mundo el mensaje de la resurrección y de la vida eterna constituye la cúspide de la pirámide interpretativa del cuadro; pero no es evidente. Sorprendía que la clave fundamental para la interpretación de este simbolismo residiera única y exclusivamente en aquellas pequeñas ballestas con forma humana: bastaba con dibujar las ballestas, eran necesarias y suficientes para la consecución del objetivo

13 -2 -1 -1 +1 +1 +2 13 -2 -1 -1 +1 +1 +2