
de las bolsas: la correlación era reveladora. Hace apenas un mes, a mi padre se le ocurrió hacerle algunos de estos comentarios a unos compañeros del trabajo. Para su sorpresa, pocos días después comenzó a notar que le trataban de forma extraña. Algunos de ellos cambiaron repentinamente de actitud sin venir a cuento. Parecían tener incluso un lenguaje secreto para comunicarse. Mi padre simuló no haberse dado cuenta y continuó con su rutina; pero al mismo tiempo se mantuvo alerta y les siguió los pasos, todo con mucha discreción. Así empezó a descubrir cosas insólitas. A tres de ellos .X, Y y Z, así los llama en el diario. les vio incluso reunirse en la catedral de la Almudena: entraban por separado y salían por separado, mezclándose con el gentío. Una vez, en la oficina, mi padre vio como a Z se le cayó algo de un bolsillo mientras iba caminando detrás de él: era un objeto muy extraño, una especie de rosario de cuentas negras dispuestas en forma de cruz. Mi padre lo recogió del suelo y se lo entregó. Z besó el extraño objeto, se lo volvió a meter en el bolsillo y aceleró el paso. X, que venía de frente, lo vio todo y le lanzó a Z una mirada tan feroz cuando se cruzó con él que lo dejó pálido. Otro día, al entrar en el despacho de X para entregarle un documento se encontró con que X no estaba allí, y al ir a dejarle el documento sobre la mesa vio en un cajón medio abierto exactamente el mismo tipo de rosario, además de

cartas con extraños sellos; pero no le dio tiempo a ver más, casi le pillan. O le pillaron, porque a partir de ese día la actitud de este grupo hacia él se volvió más agresiva. Y a los pocos días cayó enfermo. .Es una historia muy rara. .Demasiado. Y esto es solo el principio. Marianne hizo una pequeña pausa y volvió a mirar el diario. .¿Qué tal andas de economía? .me preguntó. .A duras penas llego a fin de mes .dije bromeando, intentando relajar un poco la tensión del momento. .No me refiero a eso, tonto .y sonrió.. Hablo de los mercados de valores, de las bolsas. ¿Los sigues de cerca? .No mucho, y eso que últimamente no hacen más que hablar de este tema. No hay quien entienda las bolsas: un día suben una barbaridad, al otro día se hunden… A Marianne no le sorprendió mi respuesta. Todo lo contrario, incluso se mostró complacida. .Toma. Lee a partir de aquí .dijo mientras me entregaba el diario abierto.. Son unas anotaciones que hizo mi padre entre el 7 y el 19 de septiembre de 2008. Hacia el final del texto hay una reflexión sobre el periodismo que quizá no sea muy agradable de leer para un periodista. No te sientas ofendido.