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establo, hacen de fosas nasales e incluso boca, y convierten la cabeza (1) en una cabeza de astado .a imagen del buey en el establo. o de equino .a imagen de la mula.. Desde la derecha, en lo más alto, una cabeza (3) palaciega se lleva asustada las manos a los costados de su cara mientras observa con asombro el establo. La gigantesca cabeza (1) se transforma en relativamente pequeña cabeza de becerro al fundirse con la cabeza de su progenitora .cabeza (4)., de constitución robusta, bien construida, de hocico desgastado, de ojos y oídos transparentes a la luz de Dios. El ojo derecho aparece en la vidriera circular en lo alto del panel izquierdo, junto al oído derecho situado en la ventana por donde entra la Luz del mundo, la Palabra, el Espíritu Santo hecho paloma y signo de la Anunciación. La madre besa a su hijo en la frente, al tiempo que besa al Niño Jesús. En este sentido, el crucifijo, en la frente del becerro, remitiría al Apocalipsis 3472, al signo salvador que los ángeles hacen en la frente de los siervos de Dios. Esta referencia al Apocalipsis apuntaría a una idea aún más sorprendente, la parusía, la segunda venida de Cristo, en la que el caballo y el toro pacerán juntos en paz, del mismo pesebre 3473. 3472 Apocalipsis 7, 3 vatican:[español latín] latinvulgate biblos bl:1, 15-17 3473 Isaías 11 vatican:[español latín] latinvulgate biblos

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Así se podría interpretar la imagen si el avance del tiempo se tomara en dirección hacia el observador. El crucifijo colgado en la pared, en segundo plano, sugeriría que la escena del Nacimiento y de la Adoración de los Reyes, en primer plano, ocurre después de la Crucifixión. «Si un borrico fue el vehículo de Cristo en su primera venida, un toro lo será en la segunda», parece profetizar Roger van der Weyden, que por algo construyó con cabezas (5) de toro el templo en la escena de la Presentación, en el panel derecho, donde el nuevo Cristo, pasados los cuarenta días de rigor desde su nacimiento, es presentado por sus padres en el templo. Círculos, cuadrados, rectángulos… y también triángulos; porque Roger van der Weyden también sujetó El Descendimiento a estructuras triangulares. La llagas en la mano izquierda, en la mano derecha y en los pies superpuestos de Jesús son vértices de un triángulo imaginario perfectamente inscrito en otro que tiene por vértices inferior y superior la articulación superior del hueso a los pies de la escena y el pie de la ballesta en la tracería derecha, respectivamente. El vértice superior del triángulo menor y el vértice inferior del triángulo mayor comparten la misma vertical. El tercer vértice del triángulo mayor resulta estar en el ojo izquierdo de Juan el Evangelista, que mira hacia la llaga en la mano derecha de Jesús: la línea de visión se

20 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=Apocalipsis%207;&version=61; http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__P113.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_nt_apocalypsis-ioannis_lt.html#7 http://www.latinvulgate.com/verse.aspx?t=1&b=27&c=7 http://www.biblos.com/text/revelation/7-3.htm http://molcat1.bl.uk/treasures/gutenberg/pagemax.asp?Page=312r&vol=2&strCopy=K&strResize=no http://www.biblegateway.com/passage/?search=isaias%2011&version=NVI http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__P9V.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_vt_isaiae_lt.html#11 http://www.latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=0&b=27&c=11 http://www.biblos.com/text/isaiah/11-1.htm 2303 2304 2303 2304 20 -2 -1 -1 +1 +1 +2 2305