que la imagen bastara para comprender lo que se 
desea explicar. Sería como volver a los orígenes 
del cine. 

Marianne volvía a tener razón. El cine nació de 
la pintura, de la imagen estática. La complejidad 
para narrar historias es máxima en la pintura que 
busca captar el movimiento; y disminuye de 
forma radical al pasar al cine mudo; y se 
minimiza con la llegada del cine sonoro. El 
espectador ante una pintura ha de pensar para 
comprender: el espectador de cine sonoro no 
necesita pensar para comprender. De ahí el éxito 
de lo audiovisual en nuestros tiempos. De ahí que 
la pintura aburra. De ahí la demanda de obras 
raras, sin significado ni sentido, puras manchas: 
el individuo no quiere pensar, le cuesta pensar, le 
duele pensar, no tiene tiempo para pensar; y 
necesita no pensar, o que alguien piense por él. El 
ocio se identifica con la desconexión del 
pensamiento. El espectador se ha convertido en 
un ente pasivo al que hay que alimentar de arte 
como se alimenta a un niño, pasándoselo todo por 
la túrmix, una actitud muy peligrosa, porque los 
hay que por dinero son capaces de dar de comer 
porquerías, e incluso veneno. 

.Aun así, si por mí fuera, pondría hoy mismo 
a la venta todos los cuadros de todos los museos 
.dijo Marianne. 

.¿Y eso? .contesté un tanto sorprendido.

.Porque me resulta incomprensible que tantos 
cuadros que valen millones de euros estén 
colgados en las paredes de los museos mientras 
hay gente que no tiene ni para comer. Yo 
vendería todas las obras de todos los museos 
estatales, de cualquier tipo, todo el patrimonio 
cultural, pinturas, esculturas, libros, hasta los 
incunables, todo, y repartiría el dinero entre los 
más pobres 3450. 

3450 google elpais 

.¿Y qué harías entonces con los museos 
vacíos? 

.Pondría reproducciones de las obras 
originales. 

.¿Y tú crees que la gente iría a los museos 
para ver reproducciones? 

.Reproducciones digitales de gran calidad. 
Los museos también los transformaría: pasarían 
de ser centros pasivos a centros activos, a los que 
la gente acudiría a crear. El Prado lo convertiría 
en una gran templo de la cultura, lleno de 
academias: de pintura, de escultura, de danza, de 
literatura, de poesía, de filosofía, de arquitectura, 
de música… con talleres participativos en los que 
se pudieran observar y aprender las técnicas 
básicas de cada arte, y en los que también se 
dieran cita los expertos para mantener sus 
tertulias y clases magistrales. Todos los objetivos 
los subordinaría a uno solo: que la persona que
20 -2 -1 -1 +1 +1 +2 20 -2 -1 -1 +1 +1 +2 https://www.google.es/search?q=detroit+quiebra+vende+arte http://elpais.com/cultura/2014/01/18/actualidad/1390068884_768984.html