.Te encuentras bien .me preguntó Marianne 
al notar el radical cambio de expresión en mi 
rostro. 

.Sí, no es nada .respondí, intentando 
sobreponerme: no podía contarle a Marianne la 
verdadera razón, me habría tomado por loco. 

La sorpresa inicial no tardó en transformarse 
en indignación. Mientras recorríamos las tres 
salas .que ahora se disponían en dirección 
perpendicular a la disposición anterior. y 
comentábamos con asombro las obras del Legado 
Picasso de 1981 que había expuestas, noté una 
cantidad ingente de fallos en el etiquetado de las 
obras: había etiquetas idénticas en obras distintas; 
había etiquetas con un código de obra 
equivocado; e incluso había etiquetas distintas 
con el mismo código de obra. El caos era 
absoluto, obra del mismísimo demonio: no se 
ponían las fechas; los títulos se habían cambiado; 
e incluso había obras que ni siquiera mostraban 
su título. Había dos obras con el código 
R.DE00068, y otras dos con el código 
R.DE00072, y otras dos con el código 
R.DE00090. La etiqueta con el código 
R.DE00062 también estaba equivocada: su 
código correcto era R.DE00058. Las dos obras de 
Sueño y mentira de Franco tenían intercambiadas
20 -2 -1 -1 +1 +1 +2 20 -2 -1 -1 +1 +1 +2