La cara azul parece de hombre. Y la amarilla 
parece de mujer. 

.Así es. La mano azul es la mano del hombre, 
que por eso tiene seis dedos y se entrelaza con la 
mano amarilla justo entre los dedos que hacen de 
piernas de la mujer. Picasso simboliza la unión 
del hombre y la mujer. Por eso une sus caras. Por 
eso une sus manos, sus sexos. Los puntos claros 
sobre los dedos indican no sólo falanges sino 
también articulaciones, puntos flexibles: cuello, 
codos, rodillas. El sexto dedo no tendría este 
punto claro para indicar que es otro tipo de 
extremidad. Las uñas indican zonas extremas: la 
cabeza, las manos, los pies… y también el 
extremo del sexo, o el sexo extremo. Los tres 
puntos mayores sobre la mano azul, uno enorme, 
los otros dos más pequeños y juntos, son un 
símbolo del sexo, de ambos sexos, de pechos y 
genitales. Sin embargo, por pintarlo sobre la 
mano azul, Picasso parece asociarlo más con lo 
masculino. Y tiene también su lógica; porque el 
pecho de la figura también parece remitir a los 
genitales masculinos, e incluso a unos brazos 
masculinos que abrazan a la mujer por detrás, 
sobre sus hombros, y que cubren con sus manos 
los pechos de la mujer: la sombra sugiere el 
cuerpo de este hombre. Picasso utiliza la 
ambigüedad de las formas y colores para 
enriquecer el lenguaje creativo y poder llegar a 
expresar ideas complejas.

.Es increíble. ¿Cómo has podido ver todo 
esto? 

.¿Todo? Esto no es nada en comparación con 
lo que hay. Fíjate en el cuello y en el pecho. 
Supón por un momento que las dos zonas 
pintadas de rosa son pezuñas de dos patas de 
cerdo: según esto, ¿qué te parecen que son los 
pechos? 

.Pues… no sé… ¿Jamones? .dijo Marianne 
sin poder casi creer a sus ojos. 

.Y están para comérselos. La cara de la mujer 
está de toma pan y moja… yema amarilla… clara 
blanca… huevo frito… Somos lo que comemos. 
Picasso pintó un bodegón. Fíjate en esto, te vas a 
quedar de piedra .y giré noventa grados el libro 
hasta tumbar el cuadro sobre su lado derecho.. 
Fíjate ahora en los pechos, ¿qué te parecen? 

Marianne me miró extrañada. 

.No sé qué decirte… 

.Míralos bien. 

Ante mi insistencia Marianne hizo un gesto de 
resignación y miró el cuadro. No tardó mucho en 
llegar la perplejidad a su rostro. 

.No puede ser .dijo.. ¿Un ave? Parece un 
ave. 

.Es un ave. El ave gira su cuello para mirar 
los dos huevos que está incubando y que 
eclosionan en ese instante. Los dos huevos son 
los codos. Los dos huevos se rompen y de ellos
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