
derecho a gestionarlo. Sería una insensatez permitirlo. Pero los hay para los que el pedir no ocupa lugar. Todo el que reclama una obra de arte, o pretende moverla de su sitio, debería hacer públicas todas y cada una de sus razones, argumentando cada una de ellas de la forma más detallada posible con el fin de que pudieran rebatirse, si fuera menester, y dejar en evidencia a quien las dijo. No hacerlo anularía por completo la autoridad de quien reclama la obra, o de quien pretende moverla, y pondría de manifiesto su ignorancia y su egoísmo. Quien haya gestionado con éxito más de mil millones de euros en el sector privado, que tire la primera piedra al ministro de su ramo. LLEGA MARIANNE Mientras alternaba la búsqueda de información en Internet con el análisis de la decena de libros que llenaban la mesa, llegó Marianne. No la sentí, tan absorto como estaba en la resolución de un problema a todas luces irresoluble, un dilema que obligaba a mis ojos a ir de la pantalla del ordenador a una fotografía en uno de los libros, y de la fotografía a la pantalla, y así una y otra vez, como en un interminable match ball de una final de Roland Garros 3434, a un tanto de la victoria, a 3434 wiki larazon

un juego de llegar al 666, el número con que vencen las bestias 3435. 3435 abc elmundo:[1 2] elpais as 3436 Estudio para el caballo I (sábado 1 de mayo de 1937; grafito sobre papel; 21 cm × 26,9 cm), de Pablo Ruiz Picasso, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (DE00056), Madrid. museoreinasofia:[1 2] google:[imágenes web] #ahsLPA4 wiki .¿Qué haces? .dijo una voz a mi lado. Con la mente aún puesta en aquel extraño problema, giré la cabeza hacia la voz. Era Marianne. .¡Marianne! ¿Qué tal?... Ven, fíjate en esto. Le enseñé la fotografía, la misma que le había mostrado el día anterior, la de uno de los llamados «bocetos» del Guernica, Estudio para el caballo I 3436, aquel que muestra el infantil dibujo de un caballo junto a un pequeño monigote situado en la esquina inferior derecha. .Parece el dibujo que me enseñaste ayer. .Es el mismo, es una fotografía del original que está colgado en el museo. Y ahora fíjate en este otro .dije señalando a la pantalla del ordenador. Marianne miró la pantalla, y luego miró el libro, y luego volvió a mirar la pantalla. Una sombra de duda se atisbó en su rostro. .Qué raro. Aquí falta el dibujo de la esquina .dijo señalando a la pantalla.