Dios suponen las hijas de los hombres, tentación 
que se desarrolla en el panel central, junto a la 
tentación de los placeres de la vida en el jardín de 
las delicias, en una visión del todo tentadora, que 
finalizaría en el panel derecho, con la tentación de 
San Antonio, a imagen y semejanza de la de 
Grünewald, apoyándose de nuevo en otra obra 
maestra para afianzar la correcta interpretación de 
la suya. 

De entre todas las tentaciones, el Bosco parece 
centrar su atención en aquella a la que apunta el 
séptimo mandamiento: el adulterio. Así lo 
sugieren los tres paneles de El jardín de las 
delicias: el panel izquierdo lo haría con la 
referencia al Retrato de Giovanni Arnolfini y su 
esposa 3413, de Jan van Eyck; el panel central lo 
sugiere con la desnudez y las escenas de cortejo; 
y el panel derecho lo ilustra explícitamente con la 
escena bajo el trono. 

3413 Portrait of Giovanni (?) Arnolfini and his Wife ('The Arnolfini 
Portrait') (1434; óleo sobre tabla; 82,2 cm × 60 cm), de Jan van 
Eyck, National Gallery (NG186), Londres. 

nationalgallery:[obra] google:traductor 

Fue entonces cuando, al ver y pensar lo que vi 
y pensé, quedé perplejo y dije sin darme cuenta: 
«¡El cerdo!». No podía salir de mi asombro, 
como tampoco parecía poder hacerlo la chica 
sentada ante el ordenador al otro lado de la mesa, 
que debió de leer mis pensamientos, o bien debió 
de escuchar mi frase, esa frase, murmurada por

mis labios, frase que debió de llegar a sus oídos 
amplificada por el silencio que imperaba en la 
biblioteca del Reina Sofía. Todo ocurrió porque, 
mientras analizaba en uno de los ordenadores la 
imagen digital del panel derecho de El jardín de 
las delicias, la que ofrecía la página web del 
Museo del Prado, vine a caer en la cuenta de un 
detalle que, en este contexto, adquiría una 
importancia capital: el Bosco había pintado un 
cerdo junto al hombre con la pose del San 
Antonio de Grünewald. Podía parecer cómico, 
pero así se escribía la historia, al menos la de San 
Antonio Abad, al que la tradición pictórica solía 
dibujar acompañado de un puerco en el que unos 
veían simbolizado al maligno, condenado y 
sometido al poder de San Antonio, y del que otros 
decían que había descendido al infierno 
acompañando al santo para ayudarle a robar el 
fuego del demonio. ¡Qué mejor lugar, para situar 
esta escena, que el mismísimo infierno! Allí, en 
primer plano, estaban el cerdo, San Antonio y 
hasta la bestia que en El retablo de Issenheim 
amenazaba con traspasar la ventana para 
abalanzarse sobre el santo, Dios sabe con qué 
propósitos. Allí estaban los tres personajes, en la 
parte inferior del panel derecho de El jardín de 
las delicias, desde el panel del Tentador 3414, 

3414 Mateo 4, 3 vatican:[español latín] latinvulgate biblos
20 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.nationalgallery.org.uk/ http://www.nationalgallery.org.uk/cgi-bin/WebObjects.dll/CollectionPublisher.woa/wa/work?workNumber=NG186 http://translate.google.com/translate_t 20 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=Mateo%203:1-4;&version=61; http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PUE.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_nt_evang-matthaeum_lt.html#4 http://www.latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=1&b=1&c=4 http://www.biblos.com/text/matthew/4-3.htm