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El descomunal «Caballo crucificado en collage» da vida a una superobra, supernumeraria. Todas las obras individuales que lo forman adquieren en este caballo un sentido revelador. Su enorme y expresiva cabeza es la obra de mayor tamaño de todo el conjunto. Las manos y los pies son atravesados por tres estudios de composición, los más elaborados .obras 6, 10 y 15.: por ellos corre la sangre; en ellos se muestra la tragedia de la guerra. La obra 1 aparece justo encima de la obra 15, los pies. Sobre ella se apilan una sobre otra, y en el mismo orden en que fueron creadas, seis obras más, todas en papel azul: son las piernas. Los caballos de estas obras dirigen su grito hacia arriba, conducen la vista del espectador hasta Cabeza del guerrero y pata del caballo, la obra 43, que enlaza con la secuencia de cinco obras en zum progresivo sobre la cabeza de la mujer: este zum vertebra el cuerpo del caballo, sube hasta llegar a su costado, herido por el arma que es la obra 24. La obra 43 también sugiere un zum de la obra que aparece justo encima. Las dos obras, junto con la cabeza de caballo que aparece debajo, forman una fantástica y compleja secuencia, descendente y ascendente. Al ascender, el caballo mira su pata y la cabeza del hombre junto a ella, imagen que aparece fundida en la obra superior. Al descender, la obra intermedia muestra lo que el caballo ve en la obra superior. En el instante posterior, en la obra

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inferior, el caballo clama al cielo su dolor. El grito sordo llama a la reflexión. La cola del caballo aparece al comienzo de la espina dorsal, al comienzo de la secuencia en zum sobre la cabeza de la mujer. La cola es cola en su otra acepción lingüística: es pene del caballo, un enorme pene, su quinta pata, junto a los testículos, enormes como cabezas de caballo .espermatozoides a galope en la carrera de la vida.. Para lograr la separación entre el cuerpo y el pene, está el pequeño trozo de cartulina siena, a modo de pubis, que también haría de ano cuando la cola es cola de caballo, y no pene; su color, entre anaranjado y marrón, se ajusta a este contexto. La mano con la espada rota aparece en el costado derecho del caballo crucificado, a la izquierda según se mira: para potenciar el simbolismo taurino de la vida, la espada se situaría en el que antes era hoyo de las agujas del toro, apuntando al corazón, cabeza del hombre, obra 44. El costado derecho del caballo crucificado está dedicado al toro: es el lado del que embiste, del que ataca. El costado izquierdo está dedicado al caballo: es el lado del atacado, de la víctima inocente. En ambos casos, se sugiere un efecto magistral: sujetos a una mágica metamorfosis, toro y caballo se transforman en humanos a medida que la sangre fluye desde ambas manos

20 -2 -1 -1 +1 +1 +2 20 -2 -1 -1 +1 +1 +2