
así la intención de depositar a Jesús en el suelo, ante María. Solo se le ve de hombros para arriba y de cintura para abajo, ya que el resto de su cuerpo queda oculto tras el de Jesús, a quien sostiene por las axilas. »5. El cuerpo de Jesús, descendido de la cruz 246, es de un color carne muy pálido. Sobre su cabeza inerte y caída sobre su hombro derecho, sus ojos cerrados, porta una gruesa corona de espinas 247. El brazo derecho de Jesús pende en vertical; su mano, aún lejos del suelo, aparece ante el gemelo derecho de José de Arimatea; la terrible y sangrienta herida producida por el clavo se muestra frontalmente. Ambas manos caen inertes. En el costado derecho de Jesús se aprecia una gran herida, de la que brota un hilo de sangre que le llega hasta el muslo, pasando antes por la ingle. La única prenda de vestir que porta, el paño de pudor, se dispone alrededor de las caderas y es parecida en tipo y color, aunque más traslúcida, a la que cubre la cabeza y hombros de María y la cabeza de María Magdalena. A poca distancia del cuerpo de María Magdalena, a la altura de su pubis, en la misma vertical que sus ojos, aparecen los sangrientos pies de Jesús, que permanecen juntos, en horizontal, el derecho sobre el izquierdo: de las dos terribles heridas, visible solo 246 elmundo abc elpais larazon vatican europa 247 wiki

la del pie derecho, descienden hilos de sangre hacia los dedos. El tocado de María Magdalena cuelga en vertical hasta casi tocar el pie derecho de Jesús; incluso sus lágrimas, si cayeran, caerían allí, tras recorrer el camino de su mirada, todo formando parte de una bella alegoría que evoca el momento en el que una mujer tradicionalmente identificada con María Magdalena lavó con sus lágrimas y luego secó con sus cabellos los pies de su redentor 248. 248 Lucas 7, 37-38 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Juan 12, 3 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Mateo 26, 7 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Marcos 14, 3 vatican:[español latín] latinvulgate biblos »6. En la esquina izquierda del rectángulo principal aparece María de Cleofás, vestida de gris oscuro. Se orienta hacia el lado derecho, con su cabeza a la misma altura que la de Nicodemo y su ayudante. Una tela blanca, prendida a modo de toca, le cubre cabeza, cuello y hombros, e incluso las orejas y la frente, dejando solo al descubierto la zona desde las cejas a la barbilla. Apesadumbrada, llora profusamente, al tiempo que presiona contra sus ojos cerrados el pañuelo blanco que porta en su mano derecha. De su brazo izquierdo solo se ven unos dedos de la mano, bajo la axila derecha. Desde esa altura hacia abajo su cuerpo permanece oculto por Juan el Evangelista, situado justo delante de ella.