moras a la que el Museo Nacional Centro de Arte 
Reina Sofía adorna con una guinda de 
modernidad, para el disfrute de todos los golosos 
de arte llegados a Madrid. El conjunto de estos 
cuatro museos sonaba a trío de stradivarius, 
interpretando a Mozart, con el contrapunto 
afilado de la trompeta de Miles Davis. En lo alto 
de la tiara de la historia del arte clavábase la cruz 
de la modernidad. 

El toro, los toreros… y las mujeres bonitas. La 
sexualidad y sensualidad encarnada en las 
corridas de toros atraen los ojos y atrapan las 
miradas de todos cuantos acuden a la fiesta. Un 
relato religioso, una historia de amor, una corrida 
de toros, la traición, la infidelidad, el sexo… 
Picasso lo sugería todo. 

EL CABALLO 

En el Guernica .a las 9. imaginé la alargada 
cabeza de un caballo (84), toda a lo largo, con 
ojos en la casa de abajo .en la ventana y en el 
hueco de la puerta. y hocico en la habitación, en 
profundidad inversa. Sus ojos veían venir de 
frente la embestida del toro (85), de un toro 
cemental .a todas luces el toro (82), o su cría 
muerta (luminoso becerro), por la cual clamaría al 
cielo, a imagen de la mujer con el niño., duro 
como el cemento, con ojo en la ventana iluminada 
y hocico en la casa de abajo. Y en la mitad 
inferior vi cabezas con rasgos humanos (86),

coronadas por el infernal toro cemental. Una de 
estas cabezas se orientaba de espaldas y parecía 
girarse hacia su derecha para mirar de reojo al 
espectador (87): su ojo derecho en el de la 
mujer (1) tendida a los pies del Guernica; su ojo 
izquierdo semicircular, en la pata delantera 
derecha del equino; su oído en el relincho del 
equino; su cuello en la pared de abajo; la lámpara 
le estallaba en el cogote; la vara se le clavaba en 
la cabeza hasta asomar su punta entre ceja y ceja. 
Y la punta era ojo derecho cerrado de un ave (88), 
que allí ponía sus huevos y así incubaba las ideas. 
Así de clavado tenía entre ceja y ceja el empollar, 
la cabeza (87). La vara, cual imagen procedente 
de la luz, le entraba al ave por un ojo .el del 
culo. y le salía por otro .el derecho.. La 
imagen le daba la vara al avaro empollón de 
armas tomar, coronado en propiedades. Y en la 
conciencia de la cabeza (87) aparecía su 
conciencia, hecha cabeza (89), vuelta al pasado, 
ya de vuelta, de perfil izquierdo, orientada hacia 
la luz, iluminada por la lámpara, con ojo 
izquierdo en el derecho, su nariz plegada en la 
grupa equina, su barba en la cola del caballo: la 
vara le daba la vara, se le clavaba entre ceja y 
ceja hasta asomar su punta por el cogote. El 
ave (88), la conciencia (89) y su cabeza (87) se 
agrupaban cual espíritu, hijo y padre, en 
referencia .contraria. al Padre, Hijo y Espíritu 
Santo. Y tenía narices que la cabeza (87) tuviera
19 -2 -1 -1 +1 +1 +2 2151 2151 2145 2151 19 -2 -1 -1 +1 +1 +2 2152 142 2152 2152 2152 2152 2152 2152 2152 2152