Contemplé la Crucifixión de Cristo según 
Grünewald en el Guernica .a las 12.. Al 
analizar el espacio entre la cabeza del hombre y la 
cabeza del caballo me llamó la atención la forma 
en caja armónica .como de guitarra. de la 
cabeza (65) del hombre. Y entonces se encendió 
una luz en mi subconsciente. ¡No podía ser! Miré 
la cabeza del hombre (65), su boca .ojo de las 
mujeres (1 y 49)., las patas delanteras del 
caballo… Miré el palo roto, las patas traseras del 
caballo, la flecha… y en ellos vi un laúd (67) y un 
arpa (68), los del infierno de El jardín de las 
delicias, del Bosco, el arpa incrustada en el laúd, 
también allí cruces de crucificados; porque eso 
mismo era el Guernica, interpretado como 
Crucifixión de San Pedro, respecto al Guernica 
.a las 12., interpretado como Crucifixión de 
Cristo según Grünewald, cruces de crucificados. 
Los ojos de la mujer (49) hacían de puente del 
laúd y su boca hacía de boca; y su extremidad 
.en la pata delantera izquierda del caballo. era 
mástil; e incluso vi una forma como de mano 
asida al mástil, poniéndole acorde, mientras la 
punta de la garrocha percutía cual plectro, 
interpretando la infernal melodía. El laúd cantaba 
el desgarrado lamento de la mujer (49), sus ojos 
eran el puente entre la trágica realidad externa y 
la realidad interior, sólo imaginada, pero 
igualmente dolorosa. La flecha, el palo roto y las 
patas traseras del equino daban forma al arpa

incrustada en el laúd. Y entonces volví a 
enmudecer de asombro: el hombre en el suelo del 
Guernica parecía estar crucificado en el arpa (68), 
apuntando así al infierno de El jardín de las 
delicias, al hombre crucificado en el arpa. Y si 
bien el hombre en el suelo también podía 
simbolizar al hombre crucificado en el laúd, 
tampoco era mal candidato para este papel el 
hombre (65), por dar forma al laúd y orientar sus 
brazos hacia atrás, con el mástil, como los del 
hombre crucificado en el laúd del panel derecho 
de El jardín de las delicias. Esta última 
identificación permitiría a su vez tomar a la 
mujer (49) como el personaje crucificado en el 
arpa, fundiéndose así los dos instrumentos (67 y 
68) y los dos crucificados (65 y 49) en una misma 
figura, la del caballo, lo que a su vez permitiría 
interpretar como pareja a los dos crucificados en 
el infierno del panel derecho de El jardín de las 
delicias. Así llevó Picasso el Apocalipsis de El 
jardín de las delicias al Guernica: el hombre en 
el suelo, el hombre de solo cabeza y brazos, 
remitía a la figura hueca. 

Picasso desentrañó el fantástico simbolismo de 
El jardín de las delicias y su conexión con El 
Descendimiento, de Roger van der Weyden. Y 
para contárselo al mundo, y con ello confirmarlo, 
lo llevó al Guernica. Y cómo lo llevó al 
Guernica; porque también pintó las bestias, 
evidentes en el Guernica .a las 12.. Arriba, a
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