2097

eterna, en el otro mundo. Hay que mirar la luz que irradian los ojos de los niños cuando sonríen, para entender que las guerras no conducen a ningún sitio bueno. Como dientes de leche caerán las armas a medida que la sociedad vaya haciéndose mayor. La niña (47) simboliza la esperanza, la depositada en la Virgen María, aún niña, pendientes aún de salir los dientes y las muelas del juicio final. La niñita se queja: ¡Tierno ojito del universo! 3200. 3200 google MADRE CON NIÑO MUERTO IV También todo Madre con niño muerto IV sugiere una inmensa boca (34) clamando al cielo, boca de Madre que bala por su Cordero, boca réplica en forma y sentido de la boca explícita de la mujer: los edificios y los labios de los animales son sus labios; la mujer y el niño son su lengua, lengua atrapada, censurada, masacrada, decapitada, simbolismo reforzado por la bala. La lengua, hecha imagen, se sacrifica: pierde una parte de sí para decirlo todo como debe decirse, sin pelos en la lengua. Imágenes nunca vistas, por su crudeza. Imágenes desnudas, las de la cruda realidad. «Nunca vistas las imágenes nunca vistas», parece decir Picasso al quitar el papel tela del Guernica.

2098

Madre con niño muerto IV sugiere el eco de un grito desgarrador en el que Picasso implica a toda la creación: «Gritos de niños gritos de mujeres gritos de pájaros gritos de flores gritos de madera y de piedras gritos de ladrillos gritos de muebles de camas de sillas de cortinas de cazuelas…». Todo el dibujo es una boca que clama al cielo. Y en la punta de la lengua de esa boca hay otra boca, más pequeña, que también clama al cielo. Y en la punta de la lengua de esa otra boca hay otra boca, aún más pequeña, que también clama al cielo… y así hasta el infinito. Todas las bocas exclaman la misma palabra: «¡No!». Es un no a la guerra. Esta es la palabra que la humanidad no encuentra ni aun teniéndola en la punta de la lengua, escrita en letras enormes y ante sus propios ojos. Picasso escribe «¡No!», una y mil veces «¡No!»; ancla la «N» al campo de batalla y da mil vueltas a la «O» de la desesperación, del sufrimiento, de la injusticia… y se deja el alma en cada vuelta. «¡Nooooooooooooooooooooooooooooooooo!», grita la madre al abrazar a su hija muerta. Así grita la cabeza (35) de embalada nariz y boca negra y circular que nace con Picasso, la de Simón Bocanegra 3201, que sufre la tragedia de la 3201 Simon Boccanegra (1857, primera versión; 1881, versión revisada), melodrama lírico en un prólogo y tres actos, de Giuseppe Verdi (Roncole, 1813 R Milán, 1901), con libreto de Francesco Maria Piave y Arrigo Boito, basado en la obra teatral, del mismo título, de Antonio García Gutiérrez; estrenado, en su

19 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.google.es/search?q=madrugada+las+cinco+juan+ramon+jimenez 2096 2097 19 -2 -1 -1 +1 +1 +2 2098