
El sexo, implícito en la fuente del panel central, parecía ser una clave destinada a resolver este enigma. Entre otras cosas, permitía suponer que la fuente del panel izquierdo incorporaba los dos sexos de la vida terrenal, como sugiriendo que la fuente del paraíso era capaz de crear vida por sí sola. La capacidad para engendrar sin necesidad de consorte convertía a la fuente en un símbolo de Dios. En el panel central, la fuente sólo tenía sexo masculino, y bien explícito: el sexo femenino parecía sugerirse en otro lugar, sobre el ojo derecho de la gigantesca cabeza (1). Esta separación .o creación. de los sexos sugería dos interpretaciones complementarias, confluyentes en un mismo relato. Por un lado, la atribución de los dos sexos a entidades distintas .una masculina y otra femenina. reflejaba una forma de procreación que, si bien no era la de Dios .por no necesitar consorte., sí aparecía bendecida por Dios Hijo en el paraíso .en la unión de Adán y Eva.. Aun así, el sexo no era respetuosamente venerado por los personajes del panel central, más interesados en el disfrute de la vida que en utilizar el sexo con el fin divino para el que fue creado: no se veía niño alguno en el panel, y una sociedad sin niños sabido es que condenada está al abismo 239. Por otro lado, y con 239 intereconomia 2 Pedro 2 vatican:[español latín] latinvulgate biblos

el fin de redimir los pecados de todos estos personajes y del mundo, el Bosco podría estar simbolizando en la pequeña figura de piedra de jaspe, en el ojo derecho de Dios (1), a un surrealista Cristo pantocrátor 240, fruto de la unión de lo divino y lo humano, y en este sentido fruto de la unión de dos sexos. El órgano reproductor femenino, del cual surgía el pantocrátor, parecía pintado con la intención inequívoca de que pareciera virginal: matices como la vegetación que tapaba la entrada, o la espina que la atravesaba con dolor, o la mismísima figura pétrea, potenciaban el concepto de virginidad sugiriendo un simbolismo que, además de ser del todo coherente con el relato, no parecía irreverente, sino profundamente respetuoso con la fe cristiana. 240 rae Al igual que, en el panel del Génesis, el Bosco simbolizó al Dios del Génesis con una figura carnal, la de Jesucristo, también tenía su sentido que Jesucristo se quedara de piedra al nacer al panel central y ver ante sí lo que veía. En este sentido, el Jesucristo de piedra también simbolizaría aquella en la que Dios escribió su Ley, según se narra en el Antiguo Testamento, piedra que, en el Nuevo Testamento, se encarnaría en Jesucristo, que venció al pecado de la carne. En una interpretación radicalmente