El Bosco confrontó en su tríptico elementos de 
igual esencia, pero de distinto tamaño. Lo hizo 
con el fin de indicar que, aun así, ambos 
elementos eran, en esencia, la misma cosa, como 
lo es una pequeña piedra de una piedra mayor. 
Esta relación se podía extrapolar a otros ámbitos 
de la vida. Por ejemplo: se podía identificar lo 
más grande con lo más grande a nivel humano, es 
decir, con la sociedad, compuesta de entidades, 
constituidas por personas, todas .sociedad, 
entidades y personas. sometidas a leyes 
humanas; y se podía identificar lo más pequeño 
con lo más pequeño a nivel físico, con las 
partículas fundamentales, que no solo dan forma 
a todo lo que es susceptible de tenerla, sino que 
además cumplen a rajatabla las leyes de la 
naturaleza, haciéndolo de una manera que solo se 
puede calificar de milagrosa. Enfrentar en este 
caso lo grande a lo pequeño y afirmar que ambas 
cosas eran, en esencia, la misma cosa suponía, 
amén de una cura de humildad, todo un reto al 
intelecto. Por muy grande que sea el todo, y por 
muy pequeñas que sean sus partes, ¿qué es el 
todo sin sus partes? Nada. 

En este punto regresé al análisis de la primera 
ecografía del Guernica. En la primera ecografía 
ya aparecían las casas: en la de la derecha había 
llamas en la ventana y en el tejado; en la de la 
izquierda asomaba por la ventana la mujer con el 
candil. También aparecían ya las tres mujeres de

la derecha .y entiéndase como se quiera.. 
Frente a la casa en llamas, junto a una silla caída 
a su izquierda y un ave en vuelo a su derecha, 
estaba la mujer en llamas, con los brazos en alto y 
los pies en el aire, o de puntillas sobre su pie 
izquierdo: la mujer parecía tropezar a la carrera 
con la silla, cuando no caer de ella, o con ella, 
desde la ventana en llamas. Delante de la casa de 
la izquierda y detrás de la mujer tumbada como 
muerta, aparecía la tercera mujer del Guernica. 
Las tres mujeres ya aparecían en una pose 
bastante cercana a la pose final, sobre todo sus 
cabezas, y también los brazos. También el caballo 
aparecía en una pose muy similar a la definitiva, 
salvo por el cuello y la cabeza, que aquí se 
inclinaba hacia abajo y miraba angustiada al 
hombre en el suelo. La cabeza del toro, orientada 
hacia la izquierda, también aparecía en una pose 
muy similar a la definitiva, con su cuerpo 
extendido en la dirección natural, al revés que en 
la versión final. Tras la cabeza del toro, otra 
cabeza del toro, ahora difuminada, se giraba para 
mirar hacia el centro de la obra 

Y aunque también vi más cabezas .como 
aquella (6) que era casa de la izquierda, de cuerpo 
en-tierra, sus ojos cerrados, como dolidos, en la 
línea (de la Concepción), su boca abierta en grito 
en el cuello del caballo; girada luego, como 
enfadada (7), hacia el espectador, su ojo ahora 
abierto y triangular, como sus planas fosas
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